Diario de León

«Yo dormía con Ana Julia y ella me consolaba»

Los padres de Gabriel: «Nos conforta que no tuvo tiempo de sufrir».

Los padres de Gabriel Cruz, Ángel Cruz y Patricia Ramírez, en la rueda de prensa de ayer. CARLOS BARBA

Los padres de Gabriel Cruz, Ángel Cruz y Patricia Ramírez, en la rueda de prensa de ayer. CARLOS BARBA

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Miguel Cárceles | Almería

Los padres de Gabriel Cruz, el pequeño de 8 años que murió presuntamente asesinado a manos de la pareja de su padre, Ana Julia Quezada —ahora en prisión tras confesar el crimen—, mostraban ayer, entre gestos de emoción, sus sentimientos de cierto alivio tras conocer que el último de los informes de la autopsia revela, entre los datos más relevantes, que el menor murió «entre una y dos horas» después de su desaparición. A Gabriel se le pierde la pista la tarde del martes 27 de febrero, al borde del almuerzo, momento en el que Quezada se lo habría llevado consigo hasta la finca familiar de Rodalquilar en la que el pequeño habría fallecido víctima del crimen confesado por la única investigada en el caso. No sin cierta entereza, Angel Cruz y Patricia Ramírez, padres del niño, argumentaron que «es difícil llegar a dar una respuesta» a cómo se encuentran o qué sienten cuando están al borde de las 40 jornadas sin la compañía de su pequeño. «Es difícil, sin que se nos encoja cada poro y pelo de nuestra piel», admitía Ramírez, madre del pequeño. Sin embargo, reconocieron que saber que el fallecimiento de su hijo tuvo lugar en muy poco tiempo desde que se le perdió la pista les «reconforta».

Algunas preguntas

«No tuvo tiempo de sufrir» y, añadió Ramírez, «murió siendo feliz hasta ese momento». Con el resultado de la autopsia se han «solventado» muchas de las dudas que habían venido torturando a ambos y al resto de familiares y allegados . «Hemos sentido mucho miedo durante 13 días cada minuto, cada hora y cada día. Teníamos pensamientos sobre cómo podría estar Gabriel, si estaba retenido, si le daban de comer, si tenía frío o miedo, si estaba drogado o estaban abusando de él. Incluso si estaba en el fondo de una balsa...», ha confesado Patricia Ramírez.

Ahora saben que eso no ocurrió, que apenas pasaron minutos entre que abandonó la casa de la abuela y que fue la víctima de un crimen que ha consternado a toda España.

Cruz y Ramírez mantuvieron ayer un contacto con los medios de comunicación para contestar a algunas de las muchas preguntas que la prensa les había hecho llegar a través de sus portavoces. «Nos atormentaba que por nuestra culpa, por la implicación de la gente en su búsqueda, hubiéramos podido impedir su puesta en libertad o facilitar su posible muerte».

Los padres insistieron en que jamás imaginaron el fatal desenlace. Sin embargo, la madre del pequeño ha confesado que ella «de alguna manera» sospechó desde el principio de la posibilidad de que Ana Julia Quezada, la asesina confesa del menor, pudiera tener que ver con su desaparición. Las sospechas de la madre no fueron tales en el caso del padre del pequeño, Angel Cruz, su pareja, con el que convivía desde hacía meses. Ayer, negaba rotundo tras lo expuesto por la madre del pequeño. «Yo no, yo dormía con ella por las noches y me consolaba. Yo no sospechaba de ella», aseveró ante la prensa.

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