Puigdemont se presenta como «firme defensor del diálogo»

Puigdemont, ayer, tras la rueda de prensa en Berlín. OMER MESSINGER
Cristian Reino | Barcelona
El día después de salir de prisión, Carles Puigdemont mostró su intención de «seguir plantando cara» al Estado español. Lo hará desde Berlín, donde fijará su residencia temporal, mientras se resuelve la petición de extradición cursada por la justicia española. Tras elegir Bruselas como centro neurálgico de su plan de internacionalización de la causa secesionista, el expresidente de la Generalitat traslada ahora, durante las semanas o meses hasta que termine el proceso judicial alemán, su estrategia de propaganda al corazón de Europa, un nuevo quebradero de cabeza para el Gobierno español, tocado tras la decisión del Tribunal de Schleswig-Holstein, que descartó el delito de rebelión. El dirigente nacionalista se siente fuerte. Por ello, aprovechó el altavoz que le ofrece su presencia en Berlín, la principal plaza política de Europa, para presentarse como un defensor acérrimo del diálogo, a pesar de que mientras gobernó apostó por la vía unilateral para celebrar un referéndum y proclamar la república. En la capital alemana tendió la mano a Rajoy y a los poderes del Estado para reconducir la situación. Y les pidió un gesto de buena voluntad, una «señal de respeto», que pasaría por permitir la investidura de Jordi Sànchez como presidente de la Generalitat. Minutos después, el presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent, propuso de manera oficial a Sànchez, de JxCat, como candidato. Torrent completó ayer la ronda de contactos y concluyó que el ex de la ANC es quien cuenta con más apoyos, aunque la CUP no respaldará su investidura.