«Hermana, yo sí te creo»
Miles de ciudadanos llenaron ayer plazas y calles para protestar por la sentencia. Gritos, pancartas y muchas lagrimas de impotencia llenaron calles y plazas de toda España en una oleada de manifestaciones llenas de mujeres, hombres y niños para mostrar su solidaridad a la joven madrileña víctima de La Manada y la indignación que sintieron por una condena tan leve.