Sánchez empieza a gobernar sin red
El presidente del Gobierno impulsará las medidas que ya tienen mayoría en el Congreso pero fueron bloqueadas por el PP y Ciudadanos El líder socialista transmite que su Gobierno será socialista, paritario, pequeño y europeísta.
ramón gorriarán | madrid
Pasaban dos minutos de las once de la mañana cuando Pedro Sánchez prometió ante el Rey, sin Biblia ni crucifijo, sobre un ejemplar de la Carta Magna de 1978 abierto por el artículo 62. cumplir con las obligaciones de presidente del Gobierno. No habían pasado ni 24 horas desde su investidura de facto tras el triunfo de su moción de censura a Mariano Rajoy. Dejó del Palacio de la Zarzuela para trasladarse a la Moncloa a conocer la residencia y el despacho del jefe del Ejecutivo. Después comenzó la ronda de llamadas para sondear a los posibles ministros y dio los primeros trazos a la estructura de su Gobierno.
Sánchez no se concedió ni un respiro para ejercer.
En el perfil de su cuenta de Twiter ya aparece que es presidente del Gobierno de España, en segunda instancia escribe que es padre (de dos hijas) y por último secretario general del PSOE. De la Zarzuela se fue a la Moncloa con la única compañía de su jefe de gabinete Juan Manuel Serrano. A las 11.30 entró en el complejo que alberga a la residencia presidencial y una docena de edificios. Fue recibido por la secretaria general de la Presidencia, María Rosario Pablos, y otros funcionarios. Durante una hora recorrió las dependencias, entró en el que será su despacho y regresó a su domicilio en la localidad madrileña de Pozuelo.
Primeros contactos
El jefe del Ejecutivo tenía previsto iniciar ayer por la tarde los contactos con las personas en las que ha pensado para formar su Gobierno. Fuentes cercanas a Sánchez aseguran que a día de hoy nadie, salvo él, sabe quiénes serán los ministros. Todo lo que se ha dicho hasta ahora, afirman desde su entorno, son quinielas sin fundamento. Pero lo que es muy probable, reconocen en la dirección del partido, es que tendrá una vicepresidenta y que echará mano de quienes han sido su equipo más cercano, el que le ha seguido desde los amargos momentos de su defenestración como secretario general del PSOE en octubre de 2016.
Parece, improbable, en cambio, que recurra a miembros del ‘gobierno en la sombra’ que designó para las elecciones generales de 2015. Lo que tampoco va a hacer, apuntan sus colaboradores, es «vaciar» la dirección del partido para ocupar sillones en el Consejo de Ministros. Las elecciones municipales, autonómicas y europeas se celebrarán dentro de un año y la maquinaria orgánica necesita funcionar a pleno rendimiento. Sánchez solo ha transmitido que su Gobierno será «socialista, paritario, pequeño y europeísta». Con lo del tamaño tiene un problema porque alguna vez ha apuntado que quería recuperar la cartera de Igualdad, pero no desea aumentar el número de ministerios, más bien lo contrario. Una alternativa sería recurrir a la fórmula valenciana de adscribir esa responsabilidad con rango ministerial a la Vicepresidencia. La número dos de su Gobierno, si se decanta por una mujer como todo apunta, será una de sus primeras designaciones para perfilar la estructura del Ejecutivo.
En todo caso, precisan en su equipo del partido, hasta mediados de la próxima semana no se conocerán los nombres de los ministros. Sánchez mantiene la idea de celebrar su primer Consejo el próximo viernes, reunión en la que también se conocerán nombramientos importantes, como el nuevo fiscal general del Estado.
Proyectos legislativos
El líder socialista dejó entrever en sus intervenciones en el debate de la moción de censura y en conversaciones con sus colaboradores que sus prioridades legislativas serán sacar adelante las iniciativas para las que tiene la misma mayoría parlamentaria que aprobó la moción. Es el caso de la derogación de la ley mordaza, la supresión de la prisión permanente revisable, la recuperación de la universalidad del sistema sanitario restringido a los inmigrantes en 2012 o la revitalización del sistema de dependencia, en la que más de 300.000 personas que no reciben ningún servicio. Son medidas en las que cree que podrá contar con los 180 votos que sacaron adelante la censura.
En su cartera de proyectos parlamentarios también está una ley de igualdad de salarios entre hombres y mujeres, y la de igualdad de género en el mundo laboral. Para otro momento se quedarán reformas estructurales, como la del modelo de financiación autonómica, porque aunque Sánchez reporchó a Rajoy por el retraso de cuatro años, es una tarea de largo aliento que un Gobierno no puede resolver, a su entender, en uno o, a lo sumo, dos años. Además las elecciones autonómicas de mayo próximo pueden alumbrar un esquema de poder territorial distinto al actual y con intereses diferentes.
Todos son planes esbozados por Sánchez en la moción de censura o en intervenciones cuando era el líder de la oposición que ahora deberá calibrar si son viables con un débil grupo parlamentario de 84 diputados y unos apoyos con pocas garantías. El independentismo catalán no va a colaborar con los socialistas si no encuentra respuesta a sus demandas, y el presidente ya ha avisado que el marco constitucional es una línea roja y no dudará en recurrir al artículo 155 de la Constitución si la situación lo requiriera.