La designación de cargos de segundo nivel enreda a Sánchez
La oposición cuestiona que el secretario de Estudios del PSOE presida el CIS.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afronta el segundo escalón de nombramientos. JAVIER LIZÓN
paula de las heras | madrid
La polémica surgida a lo largo de esta semana por la decisión de Pedro Sánchez de designar como presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas al secretario de Estudios y Programas del PSOE, el sociólogo José Félix Tezanos, se ha convertido en el epítome de la política de nombramientos desarrollada por el jefe del Ejecutivo desde que hace un mes llegó a la Moncloa. Luces y sombras. El líder de los socialistas, que escogió con esmero a los componentes de su Consejo de Ministros con el objetivo de lanzar un mensaje de solvencia que neutralizara los temores que, en determinados ámbitos, podía despertar su llegada al poder, ha seguido -aunque no haya sido la norma- criterios menos estéticos en otros niveles de la administración.
El caso de Tezanos ha generado mucho ruido porque del CIS dependen los barómetros sobre intención de voto electoral, un instrumento delicado que refleja la opinión de los ciudadanos pero también, de alguna manera, contribuye a su formación. El organismo público siempre ha sido objeto de recelos por parte de la oposición, que acostumbra a cuestionar su «cocina», es decir, los parámetros seguidos para hacer el reparto estimado de votos y escaños. Haber optado por un dirigente del partido en el Gobierno no ayudará a prevenir las críticas, independientemente de la cualificación y la larga trayectoria profesional en la materia. Pero no es el único nombramiento que traerá cola.
El PP y Ciudadanos ya han empezado a afilar las uñas a la espera de que se concrete la decisión de Sánchez de premiar al que fuera su jefe de gabinete en el partido, Juan Manuel Serrano, con la presidencia de Correos, una de las mayores empresas públicas del país (más de 50.000 empleados), que atraviesa un momento de difícil reconversión y está sometida a una enorme competencia del sector privado; de hecho, la previsión es que cierre este ejercicio con pérdidas de 122,6 millones de euros.
En la actualidad, la sociedad estatal está presidida por Javier Cuesta, ingeniero de caminos con una larga experiencia de gestión previa en empresas; antes de llegar al cargo ejercía como director general en Bio-Oils. Serrano carece de trayectoria en el mundo de los negocios. Hasta ejercer como escudero fiel de Sánchez trabajó para la Federación Española de Municipios y Provincias en puestos medios. Entre sus desempeños en esa etapa se ocupó del departamento de gestión de convenios e informática y fue gerente de organización y recursos.
Tras ganar la moción de censura, el jefe del Ejecutivo le anunció que prescindía de sus servicios. En su lugar, se llevó a Moncloa al experto en comunicación política Iván Redondo. Pero, a cambio, ha concedido a quien estuvo con él a las duras y a las maduras -Serrano fue uno de los pocos que no le abandonó cuando en octubre de 2016 perdió la Secretaría General- un puesto en el que cobrará más que el doble de lo que percibe el jefe del Ejecutivo.
La decisión de pactar con Podemos la presidencia de RTVE y apoyarse en los independentistas para aprobar el decreto que permitió renovar la cúpula de la corporación al margen del PP ha sido otro de los asuntos polémicos de este primer mes de Sánchez al frente del Ejecutivo.