Sánchez se da todo un baño de autocomplacencia ante el PSOE
El presidente ensalza la labor de un Ejecutivo feminista y abierto que prima el sentido común.

El presidente Sánchez durante su intervención en un mitin multitudinario en el municipio madrileño de Fuenlabrada. FERNANDO ALVARADO
Ander azpiroz | madrid
No importa que los Presupuestos del año próximo se encuentren más en el aire que nunca, que el PSOE cuente con apenas 84 diputados en el Congreso, que su aliado Pablo Iglesias comience a insinuar la posibilidad de adelantar las generales o que el independentismo catalán amenace con echarse una vez más al monte y hasta con convocar una nuevo referéndum ilegal.
Pedro Sánchez aprovechó la primera reunión del Comité Federal del PSOE con él como inquilino de la Moncloa para reivindicar la acción de un Ejecutivo «abierto y feminista». «No lo hice pensando en ello pero somos el Gobierno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con más ministras», presumió el líder socialista. En primera fila le escuchaban algunos de sus fichajes independientes, como Dolores Delgado y Fernando Grande Marlaska. Eso sí, sentados por separado. «Este es un Gobierno paritario, competente y con profesionales de reconocido prestigio», elogió Sánchez a los miembros de su gabinete.
La autocrítica brilló por su ausencia en lo que fue más un acto electoral que una reunión interna de un partido político. El presidente se limitó este sábado en Madrid a destacar sus aciertos y aparcar los problemas. Así, desgranó con una sonrisa en los labios el periodo que ha ido desde la moción de censura hasta la reforma para que los bancos carguen con el impuesto de la hipoteca, su última medida de gran calado. Mandó un mensaje para los que consideran que el trabajo realizado le puede haber resultado complicado. «A los socialistas nos gustan y nos ponen las cosas difíciles», clamó el jefe del Ejecutivo ante un auditorio entregado de cerca de 1.500 personas. Sobre el paso dado para derribar a Mariano Rajoy, algo a lo que se resistió durante meses frente a la presión de Unidos Podemos, Sánchez justificó que «se hizo lo que había que hacer», no se miraron intereses partidistas, sino los de unos ciudadanos que estaban gobernados por un Ejecutivo más preocupado por defenderse de las causas judiciales que por el bienestar general, sostuvo.
Desde aquel 2 de junio «se ha gobernado desde el sentido común por encima de la ideología». Eso sí, matizó, desde los principios de la izquierda. Es ahí donde se puede enmarcar la exhumación de Franco, un movimiento que debería haber servido al Ejecutivo para congraciarse con el electorado progresista pero que ha derivado, hasta el momento, en un conflicto con la familia que podría acabar por dirimirse en el tribunal de Estrasburgo. El presidente insistió ayer en mantener su pulso con los Franco: «Después de muchos años en 2019 no habrá en España un mausoleo en homenaje al dictador».
En el discurso hubo más apelaciones a la izquierda e, incluso, algún compromiso. Con los socialistas en el Gobierno se avanzará hacia una fiscalidad justa, no se permitirá que los migrantes mueran en el Mediterráneo por la falta de colaboración entre países y se recordará a la banca que la sociedad española fue solidaria y esta debe ser recíproca.
Y si el presente es brillante, el futuro podría serlo aún más con el PSOE al frente, según su secretario general. Sánchez se comprometió a avanzar en educación, mercado laboral, sostenibilidad del Estado del Bienestar, ecología y reforma de la Constitución para reconocer mayores derechos y libertades y «garantizar la unión de todos los pueblos de España».