una sede sin palabras
Incredulidad y desánimo

El silencio invadía el ambiente en la sede popular. JESÚS F. SALVADORES
Ambiente de incredulidad. Silencio, directiva encerrada en el despacho y paseos cabizbajos hablando por el móvil por los casi desiertos pasillos de la sede. Tras el cierre de las urnas, un pequeño grupo, con el presidente del partido, pendiente de los primeros datos en la televisión y consultando los móviles. A medida que el escrutinio avanzaba, rostros serios y caras de preocupación. Poco a poco fueron llegando algunos cargos del partido, en los corrillos surgían los análisis sobre las causas del descalabro, aunque parecía difícil explicar la magnitud del desplome de votos.
Pocas caras conocidas se acercaron hasta la sede el PP leonés para acompañar la larga espera hasta que el final del escrutinio certificó el pésimo resultado. Mantuvieron el tipo con cara de circunstancias, junto a un grupo de jóvenes militantes que apenas hablaba en susurros. Hacían falta pocas palabras.