OPINIÓN Julia Navarro
La caja de los truenos
En el PP se ha destapado la caja de los truenos a cuenta de las citas electorales. Aznar está de retirada, y aunque manda mucho, muchísimo, los prohombres del partido toman posiciones para el futuro inmediato. El hoy ministro Francisco Álvarez Cascos, que fue secretario general del PP, de cuando en cuando dice en voz alta lo que piensa sobre los asuntos internos de su partido, hace veladas críticas que sin embargo retumban porque son la expresión de lo que otros muchos militantes populares sienten y piensan. Por ejemplo, a cuenta de las encuestas que ha mandado hacer la actual dirección del PP para saber quá candidato a presidente prefieren los ciudadanos, además de qué candidatos a alcaldes. Desde el PP se filtró en su día que el favorito para suceder a Aznar es Jaime Mayor Oreja, y al principio nadie se atrevió a decir nada salvo en comentarios de pasillo. Pero qué quieren, la lucha por el poder es tan vieja como la historia de la Humanidad, y si Mayor Oreja tiene partidarios, los otros candidatos también. Por decirlo claramente, la candidatura de Mayor Oreja encuentra resistencias dentro de las filas populares más allá de lo que digan las encuestas. Ahora, de repente, algunos recuerdan que Mayor Oreja proviene de UCD, que hay otros candidatos, pongamos por caso Rajoy o Rato, que son genuinos populares. Otro rifirrafe que se ha organizado es a cuenta de la Alcaldía de Madrid. Álvarez del Manzano se resiste a marcharse y le ha sentado como un dolor de estómago enterarse que desde Génova 13 se ha encargado una encuesta para saber qué alcalde prefieren los madrileños que votan al PP. Claro que en cuanto ha sabido que su nombre sale el primero ha suspirado aliviado. Pero en la encuesta, amen de por él, se preguntaba por Loyola de Palacio, Rato, Mercedes de la Merced, Esperanza Aguirre. Lo cierto es que el PP ya no es lo que era, o mejor dicho empieza a dejar de ser un partido monolítico hecho a la imagen y semejanza primero de Fraga, después de Aznar, donde el presidente del partido es el que manda, el único que manda. Y lo está dejando de ser simplemente porque Aznar se va, y porque los que se quedan saben que todo lo que manda hoy Aznar tiene fecha de caducidad: las elecciones de 2004. Por lo tanto, se avecina un nuevo cambio de poder, y se ha desatado la batalla por ver quién es el mandamás. Cosas de la vida, hasta hace dos años era el PSOE el que sufría los vaivenes de no tener definido un liderazgo, hoy, por la marcha de Aznar, esos problemas los empieza a sufrir el PP. Bien es verdad que el problema tendrá punto final el día en que Aznar tenga a bien dejar paso a su sucesor, vamos, el día en que se sepa el candidato del PP.