Diario de León

OPINIÓN Fernando Jáuregui

Aznar, ante el discurso más difícil de su vida

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Aznar suele ser fiel a sus compromisos sociales. El sábado, no. Este sábado falló en una cena en una finca cercana a Madrid, donde lo esperaban doscientos invitados. El presidente, dijeron, tenía que trabajar. Tenía, sin duda, que modificar de urgencia su discurso ante el Debate sobre el estado de la Nación, que empieza hoy a mediodía. El discurso más difícil que haya pronunciado nunca, sin duda. Mal lo tiene el Gobierno cuando comienza el Debate sobre el estado de la Nación. Qué duda cabe de que José María Aznar planeaba sorprender a sus adversarios políticos con un nuevo elenco gubernamental: el presidente creía tener asegurada la distracción en el debate (al menos en la primera parte) con la remodelación ministerial, y pensaba sorprender con el pie cambiado a sus adversarios políticos. Sin embargo... Sin embargo, Aznar propone y Mohammed VI dispone. Creía el presidente (y creía el jefe de la oposición, y creían todos, naturalmente) que el debate iba a girar en torno al «decretazo» modificando las subvenciones al desempleo, en torno a la situación creada en Euskadi tras la decisión de Ibarretxe de «apropiarse» algunas transferencias pendientes y, como mucho, en torno a la reforma de la política agraria decretada unilateralmente por el comisario Fischler. Pero ahora, qué duda cabe, el presidente ha tenido que introducir en su discurso alguna referencia a la «invasión» del islote Perejil. ¿Cómo obviar, en esta comparecencia parlamentaria, un asunto que constituye la crisis diplomática más grave que ha vivido España en las últimas décadas? Dicen que Aznar se va a mostrar firme. Y duro. Y que no piensa modificar la posición española sobre el futuro del Sahara, que es el auténtico motivo de las provocaciones que Marruecos lanza a España, comenzando por la ausencia, tan prolongada, del embajador de Rabat ante Madrid. También se va a mostrar firme frente a las decisiones de Ibarretxe. Y ante las de Fischler. Aseguran que hasta va a hacer alguna broma, para que no sigan llamándole antipático. Ya veremos. Los ciudadanos españoles, que, ante la última «pasada» marroquí o del lendakari, en ocasiones se expresan con propuestas verdaderamente insensatas en las tertulias de radio o en las cartas a los directores de los periódicos, quieren escuchar, parece, un discurso «fuerte» en boca de su presidente. Es, repetimos, quizá el discurso más complicado, más arriesgado, que Aznar, que no ha dicho aún una sola palabra sobre la «crisis del Perejil», haya tenido que pronunciar jamás. Pero a los demás oradores les ocurre casi lo mismo, aunque lógicamente los puntos de vista sean diferentes. El PSOE, que da su apoyo crítico al Gobierno en el conflicto con Marruecos y en el que ha provocado el lendakari, piensa, no obstante, sacudirle el polvo inmisericordemente al nuevo Gabinete Aznar. El secretario de Organización socialista, José Blanco, que puso fin a una campaña publicitaria contra el Gobierno del PP, ya adelantó ayer algunos de los puntos que esta tarde tratará Zapatero: la crítica será ministro a ministro y lo mejor, a la hora de repartir «leña», se dejará para «el jefe» y su «actitud poco dialogante». Existe también expectación por ver cuánto ha molestado a los nacionalistas catalanes la oferta «por la espalda» de Aznar a Miquel Roca para que se convirtiese en ministro de Exteriores. Y, desde luego, en La Moncloa se percibe algo más que aprensión ante lo que pueda decir el representante de los peneuvistas, Iñaki Anasagasti. El momento político es apasionante y el «debatazo», que se sitúa entre el «decretazo» y el «peñazo», también promete ser muy interesante: quizá más interesante que nunca.

tracking