Consternación y sorpresa
Sólo dos kilómetros separaban una casa de otra y sus propietarios no eran conscientes de que iban a convertirse en el centro de atención de la zona y de la noticia de la jornada. Con algo más de hora y media de diferencia los vecinos de la parroquia de Vilar de Infesta, en la localidad de Redondela, y los de la parroquia de Cabral, en Vigo, se vieron envueltos en el mismo drama. Al menos eso era lo que reflejaba el rostro de quienes se acercaron hasta los dos lugares tras las explosiones registradas. El abuelo del pequeño Oscar Ferreira, herido grave junto a su padre, fue el primero que acudió hasta el garaje de la casa, situada en Carballal, en Cabral. Fue el anciano quien se topó con los restos de un paquete ensangrentado, alertado por una fuerte explosión pensó que se pudo tratar de una bombona de butano, al igual que algún vecino, o de la misma caldera. No se cruzó con su nieto que ya viajaba, gravemente herido, a bordo del coche familiar conducido por su madre.