Aragonès se queda sin socios
Los comunes retirarán su apoyo ante el rechazo a la reforma laboral y la CUP planta al presidente de la Generalitat por la detención de cuatro activistas. Además, las fuerzas independentistas catalanas asumen, pese a su retórica rebelde, que el diputado de la CUP sancionado tendrá que abandonar su escaño
Se complica la legislatura para Aragonès. En Comú Podem advirtió ayer a ERC de que retirará su apoyo al Govern catalán si los trece diputados republicanos rechazan hoy la convalidación de la reforma laboral. Presión de última hora de los comunes para tratar de cambiar la posición de Esquerra, que insiste en el voto negativo a la propuesta pactada por el Gobierno con la patronal y los sindicatos.
En Comú Podem es actualmente el socio preferente de la Generalitat. En diciembre, Pere Aragonès logró aprobar sus primeros Presupuestos autonómicos gracias a los comunes. No así con los votos de la CUP, que fue la formación que permitió la investidura del presidente catalán, pero en cambio intentó tumbar sus cuentas. Aragonès tuvo que recurrir a los comunes en el último momento para evitar el fracaso de que sus cuentas no salieran adelante.
Arriesgó, abriendo un cisma con sus socios de Junts, y partiendo el bloque independentista. La formación catalana integrada en el grupo de Unidas Podemos ofreció sus votos a favor de los Presupuestos del Gobierno autonómico a cambio del apoyo de ERC a las cuentas municipales de Barcelona del gabinete de Ada Colau. La entente entre En Comú Podem y Esquerra miraba también al Congreso.
El presidente de la Generalitat, no obstante, lleva semanas avisando de que cuenta tanto con En Comú Podem como con la CUP como socios de su mandato. El voto en contra de ERC a la reforma laboral del Ejecutivo volverá a situar la legislatura catalana en el punto inicial. Y Esquerra y Junts tendrán que empezar a mimar a la CUP. Los anticapitalistas, en cambio, no lo pondrán nada fácil.
El presidente de la Generalitat, de hecho, tenía previsto reunirse ayer con la CUP en una ronda de contactos que ha impulsado con los partidos nacionalistas y las plataformas independentistas de la sociedad civil para intentar reunificar el bloque secesionista.
En el fondo, subyace la búsqueda de una estrategia común si la mesa de diálogo, que puede quedar muy tocada si Esquerra no apoya la reforma laboral, no avanza como quieren los secesionistas.