El soberanismo suma la amnistía a 45 años de exigencias al Gobierno
Nacionalistas e independentistas han jugado un papel clave en el Congreso desde la restauración de la democracia salvo en las cinco legislaturas donde se dieron mayorías absolutas, tres de ellas de Felipe González y las otras dos de José María Aznar y Mariano Rajoy. En el resto, cada uno de los presidentes del Gobierno se vio obligado a realizar concesiones a cambio de votos en la Cámara baja.
Desde 2018 Sánchez se ha apoyado en nacionalistas e independentistas para sacar adelante en el Congreso cada ley. Ahora afronta una prueba de fuego que ha de superar si pretende revalidar el cargo.
Las fuerzas independentistas han hablado claro. No habrá un nuevo Gobierno de coalición sin una amnistía y un reconocimiento del derecho a la autodeterminación.
La Transición supuso un cruce de cesiones entre unas fuerzas políticas y otras una vez que Suárez legalizó los partidos opositores al franquismo. Sin mayoría absoluta durante su mandato, el primer presidente de la democracia se vio obligado a aceptar reivindicaciones nacionalistas. Suárez sentó las bases para la creación de un estado autonómico a mitad entre uno unitario como el francés y uno federal como el alemán. «Una «autonomía gradual para todas las comunidades, pero sin saltos en el vacío», resumió en 1980 el entonces jefe del Ejecutivo. Calvo Sotelo y González firmaron en 1981 el pacto que puso en marcha el desarrollo de los estatutos para la España autonómica.