Gobierno y PSOE blindan a Sánchez
Encara las citaciones de Aldama, Koldo y Begoña Gómez y la cuestión de confianza de Junts

Óscra López y María Jesús Montero ayer, en un acto público de los socialistas madrileños en Alcorcón.
Antes de alcanzar la tregua navideña, si es que llega, el Gobierno tendrá que atravesar el calvario de una semana que enlazará cuatro citaciones ante los juzgados vinculadas a las causas que lo interpelan de una forma u otra; y en la que además, políticamente, pasa examen este martes en la Mesa del Congreso con la proposición no de ley con la que Junts pretende forzar al presidente Sánchez a someterse a una cuestión de confianza, algo que sólo puede decidir él, en un momento de intensa amenaza de los de Carles Puigdemont por lo que interpreta como reiterados incumplimientos de los acuerdos pactados.
Conscientes del alto voltaje potencial de lo que se les avecina, los socialistas hicieron ayer de la necesidad virtud y aprovecharon un acto muy simbólico en Madrid para presentar a su líder como la víctima de una supuesta confabulación entre «los bulos» de la derecha, algunos jueces y «los tabloides» e intentar blindarlo frente a lo que viene: «Sabemos que van a por ti», resumió la estrategia María Jesús Montero, la dirigente que encarna al tiempo la vicepresidencia primera del Gobierno y la vicesecretaría general del PSOE.
Fue en Alcorcón, en el «cinturón rojo» de Madrid y en el primer mitin del partido tras confirmarse, al ser el único candidato en liza tras la renuncia de Juan Lobato, que el ministro Óscar López pilotará la siempre conflictiva federación territorial para competir contra la hegemonía electoral de Isabel Díaz Ayuso. Ambos, Montero y López, coparon el protagonismo, pero con otro ministro con una responsabilidad institucional no menor —el titular de Justicia, Félix Bolaños— entre el público.
El acto preludió el rosario de desfiles judiciales: hoy Víctor de Aldama y mañana Koldo García ante el Supremo; el miércoles, Begoña Gómez ante el juez Juan Carlos Peinado; y el viernes, Cristina Álvarez, la directora de La Moncloa señalada por trabajar para la mujer del presidente.
El discurso ayer de Montero dejó sentado que los socialistas, a los que Sánchez apeló en su congreso a rearmarse para afrontar y ganar el ciclo electoral que comenzará en 2026 en Castilla y León si no median adelantos, han optado ya abiertamente por ir al choque con el Poder Judicial tras el ensayo de las críticas contra el magistrado Manuel García Castellón, hoy jubilado, por la causa por terrorismo contra Carles Puigdemont y, en especial, de las querellas por presunta prevaricación contra Peinado. Choque que personalizó el propio Sánchez el miércoles en la tradicional copa de Navidad en La Moncloa, cuando apuntó a jueces a los que no identificó por filtrar información de las causas que lo afectan a fin de permitir al PP «jugar con las cartas marcadas». Choque del que la nueva presidenta del CGPJ y del Supremo, la progresista Isabel Perelló, vino a darse por enterada cuando dos días después reprobó implícitamente al presidente porque atribuir «sesgos políticos» a los togados deriva, advirtió, en un «grave daño institucional».
La semana estrictamente política tampoco va a dar tregua al Gobierno. El secretario general de Junts, Jordi Turull, insistió ayer en El Periódico en que su partido adoptará «decisiones» si el PSOE veta mañana en la Mesa del Congreso su proposición no de ley para que Sánchez se someta a una cuestión de confianza rechazada, hasta ahora, por el Gobierno. Y Alberto Núñez Feijóo confirmó en La Razón que el PP avalará la iniciativa si ésta no incluye nada que vulnere sus «principios» y su «programa».