Diario de León

Sánchez se atrinchera

Nombra un equipo de transición con cuatro dirigentes que dirigirán el PSOE hasta el Federal. No habrá cuestión de confianza y cita a sus socios parlamentarios para hablar

El presidente del Gobierno y Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa, en la sede del PSOE en Ferraz, a 12 de junio de 2025, en Madrid (España).

El presidente del Gobierno y Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa, en la sede del PSOE en Ferraz, a 12 de junio de 2025, en Madrid (España).Gabriel Luengas - Europa Press

Publicado por
José Miguel Blanco
Madrid

Creado:

Actualizado:

Cuatro días han transcurrido desde que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció ante los informadores en la sede federal del PSOE poco después de la dimisión de Santos Cerdán como secretario de Organización del partido. Ayer, el escenario ha sido el mismo, también el protagonista y el asunto que ha motivado de nuevo sus explicaciones públicas sobre lo sucedido. Pero el líder socialista ha querido evidenciar un cambio desde aquel rostro cariacontecido, casi lúgubre, que ofreció la semana pasada y que acompañó de repetidas peticiones de perdón a la ciudadanía y de promesas de actuación. Asumiendo el deber de capitán de la nave, símil que ha utilizado ante los periodistas, ha afirmado que toma el timón para capear este temporal en una misión que ha asumido que no es nada fácil y ante la que ha pretendido insuflar ánimo en las filas socialistas.

Nada mejor para ello que apelar al orgullo de lo que afirma que están haciendo el PSOE y el Gobierno de coalición que preside en favor del interés general de los ciudadanos, y alertar del peligro que supondría una alternativa con el PP y Vox de la mano. En 96 horas, Sánchez ha pasado de estar a la defensiva a jugar al ataque contraponiendo su actuación ante la corrupción con la que cree que ha demostrado el PP; a poner sobre la mesa la destrucción «a martillazos» de pruebas en el caso Bárcenas o instantáneas del álbum de fotos del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. De paso también ha lanzado sus dardos verbales contra presidentes autonómicos del PP como Isabel Díaz Ayuso, Carlos Mazón o Juanma Moreno.

Aseguró la semana pasada que no adelantaría las elecciones ni haría cambios en el Gobierno, y lo ha ratificado. Pero ha ido más allá: tampoco habrá una cuestión de confianza. Lo ha desechado aún antes incluso de iniciar la ronda que va a mantener con los portavoces de los partidos que le apoyan, empezando esta misma jornada por su vicepresidenta segunda y representante de Sumar, Yolanda Díaz, y de la que se ha borrado Podemos.

A sus socios ha invitado a plantear las medidas que consideren necesarias para atajar casos de corrupción con el compromiso de tenerlas en cuenta, y a ellos y al resto de la ciudadanía ha lanzado gestos como la creación de una comisión de investigación del ‘caso Koldo’ en el Congreso, una comparecencia suya en la cámara o la expulsión del partido del exministro José Luis Ábalos.

Medidas a la espera de la reestructuración de la dirección del PSOE que piensa hacer en la reunión del Comité Federal socialista del 5 de julio después de haber decidido que, hasta entonces, cuatro miembros de su cúpula se hagan cargo de forma colegiada de la responsabilidad que hasta ahora recaía en Cerdán. También antes de empezar sus contactos con quienes apoyaron su investidura, y que tampoco eran muy proclives a una cuestión de confianza, sabe que no le van a dejar caer. Por eso se ha visto a un Sánchez crecido de cuatro días a acá, que ha retado a Feijóo y al líder de Vox, Santiago Abascal, a que si creen que el Gobierno debe ser relevado, presenten una moción de censura. Lo sucedido con Cerdán lo ha circunscrito a un error que nunca deberían haber cometido ni él ni el PSOE, que ha asegurado que es una organización limpia y con unas cuentas claras, reales y fidedignas, alejando cualquier temor de que haya podido financiarse irregularmente. Ante ese error ha vuelto a hacer propósito de enmienda, pero en esta ocasión ha cargado las tintas en contrastar su Gobierno progresista.

tracking