El partido asume que el PSOE no hará concesiones y advierte que el mayor riesgo es su «inmovilismo»
Sánchez torea el embiste de Sumar
El socio tilda de «muy insatisfactoria» su reunión por el 'caso Cerdán' pero no se plantea la ruptura

Los políticos de Sumar Lara Hernández y Enrique de Santiago y el portavoz de Sumar y ministro de Cultura Ernest Urtasun hacen declaraciones a los medios.
«No parecen ser conscientes de la gravedad de la situación». Esa es la gráfica frase con la que el ministro de Cultura y portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, resumió este miércoles la actitud del PSOE durante la reunión de la comisión de seguimiento del pacto de coalición que durante dos horas celebraron representantes de ambas partes en el Congreso para abordar la situación generada por el 'caso Cerdán'. Una cita, según la fuerza minoritaria del Gobierno, «muy insatisfactoria» y que concluyó «sin avances» pero de la que tampoco se derivará consecuencia alguna. Sumar no se plantea romper el Ejecutivo salvo que, según apuntó Yolanda Díaz, haya indicios de financiación irregular del partido. Y esa es la baza con la que cuenta Pedro Sánchez, aparentemente incólume frente a presiones internas o externas. En el círculo más próximo al presidente del Gobierno alegan que no hay ninguna razón para que Sánchez altere la hoja de ruta que él mismo fijó en sendas comparecencias en Ferraz, el 12 y el 17 de junio, tras destaparse que su hasta entonces hombre de confianza en el PSOE, Santos Cerdán, era presuntamente el cabecilla de una trama de mordidas por obras públicas en la que participaron el anterior secretario de Organización y exministro de Transportes, José Luis Ábalos y su asesor Koldo García. E insisten en que el hecho de que el juez Leopoldo Puente decidiera el lunes enviarlo a prisión provisional sin fianza no cambia nada. En los últimos días, en las conversaciones de los cargos del partido han vuelto a colarse respuestas a la crisis que amenaza la legislatura que el mismo Sánchez reconoció hace dos semanas haber barajado y descartado; desde la celebración de un congreso extraordinario, en el que nadie contempla rival pero que serviría para relegitimarse y hacer cambios drásticos en la ejecutiva, a una dimisión que dé paso a otra investidura. Pero su núcleo duro rebaja cualquier expectativa drástica de ese tenor. En Moncloa ya habían advertido el martes de que en la cita con Sumar —a la que por parte del PSOE acudieron María Jesús Montero, Félix Bolaños, y Rafael Simancas— no se adelantarían iniciativas. Sánchez, que lleva desde el lunes centrado en la conferencia de ayuda al desarrollo que la ONU celebra en Sevilla y no regresará a la Moncloa hasta hoy por la tarde, guarda para su comparecencia parlamentaria del día 9 el anuncio de medidas legislativas e institucionales de regeneración democrática y para este sábado, en el comité federal del PSOE, las orgánicas, el nombramiento del o la sustituta de Santos Cerdán y quizá una remodelación más profunda de la dirección y cambios en el código ético. Que Montero y Bolaños no enseñaran sus cartas ni se mostraran dispuestos a pactar de antemano soluciones provocó un claro malestar en su socio minoritario, que lleva días advirtiendo de que a partir de ahora su relación debe ser de igual a igual. Uno a uno, los distintos integrantes de la alianza advirtieron de que «la legislatura está en un punto muy peligroso» y que la única manera de evitar que «embarranque» es «tomar medidas valientes» que no solo tienen que ver con la regeneración democrática solo sino también con la agenda social.