Turull llama a los cargos de Junts a estar «preparados» ante «tiempos complicados»
Los de Puigdemont no enseñan sus cartas en vísperas de decidir si rompen con Sánchez

Junts per Catalunya ha reivindicado este sábado la centralidad, frente a los que a su juicio quieren adormecer Cataluña, en referencia al PSC, y los que «quieren incendiarlo todo», en alusión a Aliança Catalana. La formación nacionalista, en vísperas de reunirse en Perpiñán (Francia) para decidir sobre el futuro de la legislatura, ha celebrado en Barcelona una convención municipalista en la que el secretario general del partido, Jordi Turull, ha llamado a los alcaldes, concejales y cargos de la formación nacionalista a estar «preparados» ante lo que ha calificado como «tiempos complicados». El dirigente nacionalista ha evitado las referencias directas al cónclave del lunes, en que el partido decidirá si rompe o no con Sánchez y si se divorcia, de qué manera y con qué alcance. Pero sí ha advertido de que el «contexto es extraordinariamente difícil» y con «muchas amenazas al frente» y ha asegurado que Junts afronta los problemas sin «radicalismos, sectarismos y maximalismos». «Quedan 19 meses para las elecciones municipales. Parece mucho tiempo, pero no es tanto. Tendremos que hacer frente a un contexto extremadamente difícil», se ha conjurado. Junts siente la presión de Aliança Catalana, por un lado, y del PSC, por el otro. La extrema derecha amenaza con «robarle» una parte del electorado y hasta podría arrebatarle concejales y candidatos locales, mientras que los socialistas, si se consolidan en el Govern, pueden relegar a los postconvergentes a la oposición más de una legislatura. Entre líneas, sí se puede leer que Junts, está a las puertas de una decisión relevante. «El país no se puede permitir esa política que opta por la resignación, por dejarse llevar, por la inercia», ha afirmado. Junts no está por el «postureo», ha insistido. En plena competencia con Aliança Catalana, a la que ha acusado de «atizar la división y el odio» por cuatro votos, Turull se ha jactado de que haya sido Junts quien haya puesto sobre la mesa el debate sobre el endurecimiento de penas contra los multirreincidentes y el combate contra la ocupación delincuencial o los problemas con el padrón. Estos son, de hecho, algunos de los asuntos que la formación de Puigdemont ha esgrimido en sus críticas a los socialistas para lanzar el último órdago, que se consumará el lunes. Los junteros reprochan al PSOE que haya «bloqueado» dos propuestas legales de Junts sobre okupas y multirreincidencia en el Congreso.
La Fiscalía se halla más que nunca en el ojo del huracán por efecto de las causas judiciales que salpican al entorno personal, partidario e institucional de Pedro Sánchez. El Ministerio Público está librando complejos equilibrios ante acontecimientos de peso como la decisión de Anticorrupción de allanar el camino para que José Luis Ábalos y Koldo García sigan en libertad; la implicación de dos fiscales en las aguas movedizas y aparentemente turbias en las que se movía Leire Díez; la renuncia a acusar —cuestionada por la oposición— en las causas contra Begoña Gómez o David Sánchez; y, en un hecho inédito en democracia, la inminencia del juicio contra el propio fiscal general, Álvaro García Ortiz, por la presunta filtración de datos confidenciales del novio de Isabel Díaz Ayuso. Un contexto turbulento.