Diario de León

Extremadura se le subleva a Feijóo

Guardiola marca territorio frente a Vox ante los gestos de acercamiento de Génova a Abascal. La presidenta extremeña, que irá a la investidura sin tener aún los votos necesarios, advierte de que el PP "no puede travestirse" de la extrema derecha

María Guardiola atiende a la prensa tras la reunión con el presidente de la Asamblea de Extremadura, Manuel Naharro.

María Guardiola atiende a la prensa tras la reunión con el presidente de la Asamblea de Extremadura, Manuel Naharro.Jero Morales

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Álvaro Soto
Madrid

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La presidenta de Extremadura en funciones, María Guardiola, ratificó este martes que irá a la investidura, pero ni mucho menos tiene amarrados todavía los apoyos suficientes para conseguirla. Al contrario. Mientras el tiempo corre rápidamente hacia el 3 de marzo, la fecha límite para que la Asamblea regional celebre la primera votación, las posiciones de Guardiola y Vox, el partido cuyo apoyo necesita para alcanzar la presidencia de la Junta en tanto los socialistas no cambien su 'no', se encuentran más alejadas que nunca. Una distancia con otro protagonista en juego, el PP nacional, que una vez asumida la imposibilidad de gobernar en solitario tanto en la comunidad extremeña como en Aragón, comienza a tender nuevos puentes con el partido de Santiago Abascal.

Los mensajes entre las tres partes se cruzan, pero aún no parecen estar en la misma onda. Guardiola quiso marcar territorio hoy en medio del debate sobre quién tiene que hacer el esfuerzo de ceder más en las complicadas negociaciones extremeñas: si su partido, vencedor de los comicios con más sufragios que todas las izquierdas juntas, o Vox, que dobló resultados en los comicios del 21 de diciembre —al igual que ahora en Aragón— y tiene la llave de la gobernabilidad. «Lo que no puede ser es que el PP, que ganó las elecciones con el apoyo del 43,2 % de los electores, tenga que travestirse de Vox. No lo podemos hacer", zanjó la presidenta, que se resiste a asumir los postulados y las exigencias de los de Abascal. Y a la que estos detestan.

Sobre la mesa, la negativa de Guardiola a aceptar varias de las condiciones nucleares que Vox plantea. Aunque la presidenta aseguró el lunes, en el marco de la junta directiva nacional del PP en Génova tras el escrutinio aragonés, que «existe un acuerdo superior al 90% a falta de concretar puestos", la candidatura que lidera en el territorio Óscar Fernández cree que no se trata de una cuestión de asientos, sino de postulados políticos. Vox considera que todavía quedan muchos asuntos por cerrar; entre ellos, medidas para combatir de manera firme la inmigración irregular y el Pacto Verde europeo y el arrinconamiento de las políticas de género, asumidas personalmente por Guardiola y que la derecha radical esgrime contra ella, a la que han llegado a tildar de «PSOE azul».

"La responsabilidad la tiene el PP: si quiere cambiar las políticas que hasta ahora ha llevado a cabo haciendo seguidismo del PSOE puede contar con Vox, pero si quieren seguir esa línea seguidista del PSOE pueden pactar con ellos", ha desafiado este martes la portavoz de Vox en el Congreso, Pepa Millán.

Fuentes del partido de Abascal no olvidan que su enfrentamiento con el PP ha sido encarnizado y que el tono de los insultos y las descalificaciones, en vez de rebajarse, sigue subiendo. Por ello, exigen «garantías» de que si se alcanza un pacto, Guardiola dará un «giro radical» a sus políticas. Además, creen que el calendario juega a su favor, o por lo menos, no en su contra, visto que en Aragón han cosechado un resultado todavía mejor que en Extremadura y prevén que suceda igual en las elecciones del 15 de marzo en Castilla y León.

Las posiciones están tan enconadas que hasta fijar una fecha para la siguiente reunión se convierte en motivo de disputa. El PP extremeño lamentó que Vox no haya respondido todavía a un correo electrónico enviado el miércoles de la semana pasada en el que le instaba a mantener un nuevo encuentro. «Los extremeños reclaman estabilidad, normalidad y que la política funcione. Extremadura no puede esperar más", apremió Guardiola, antes de recordar a los voxistas que sus exigencias no pueden diluir el mandato de las urnas, que otorgaron 29 diputados a los populares y 11 al partido de Abascal.

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