El abogado defensor de la coalición abertzale pidió la suspensión de los interrogatorios
La primera sesión pública del proceso a Batasuna quedó interrumpida pocos minutos después de comenzar porque el abogado del partido radical, Iñigo Iruin pidió la suspensión cautelar del proceso. El letrado manifestó no estar conforme con las medidas adoptadas para proteger la identidad de los testigos, con la división en dos turnos -de mañana y tarde- de los interrogatorios de los ertzainas ni con el orden de las comparecencias acordado por los magistrados de la Sala Especial para el período de prueba. Lo que más molestó a Iruin, que interpuso por estos motivos un recurso de reposición, fue que la sala reservase para el último día las declaraciones de los agentes de los Servicios de Información de la Policía y la Guardia Civil, cuyos informes son según él la «columna vertebral» de la acusación. Entiende que esa circunstancia puede provocar la indefensión de Batasuna y sostiene que el último día deberían declarar los diez testigos propuestos por la coalición radical. El fiscal jefe del Supremo, José María Luzón y el abogado del Estado, y el rsponsable de la Abogacía del Estado en el alto tribunal, Ricardo Miñarro, se opusieron a la suspensión solicitada, que fue negada tras unos minutos de deliberaciones por el presidente de la Sala Especial y del Tribunal Supremo, Francisco Hernando. El letrado de Batasuna tuvo otra oportunidad de dilatar el proceso cuando la sala dio a conocer la no comparecencia por motivos de salud de uno de los policías citados como testigos. No obstante, renunció al testigo después de que lo hiciese la Fiscalía, por lo que el proceso continuó con normalidad. Finalmente, la doble comparecencia de los ertzainas no tuvo que realizarse, ya que el abogado del partido radical vasco optó por no interrogar a los policías por la tarde. Se dio por satisfecho con las preguntas que pudo formular a los agentes después de que éstos contestasen a los representantes del Gobierno y la Fiscalía.