Diario de León

OPINIÓN Consuelo Sánchez-Vicente

Por dignidad yo les aplaudo

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Cuatro meses después del hundimiento del «Prestige», en la Costa da Morte gallega ya no se ven aves petroleadas. Y en vez de con palas, los militares y los voluntarios ahora tienen que recoger el chapapote casi con pinzas. Las galletas de fuel que las olas siguen trayendo a las playas son tan pequeñas que en vez de manchas dibujan sombras, negras tiras que recuerdan al finísimo encaje de Camariñas. Aunque el chapapote pegado, todavía, a las rocas de los acantilados y los coídos, los rulos y mantas depositados en los fondos marinos o a la deriva, todavía, entre dos aguas, y el barco hundido con no se sabe cuantas mil toneladas de fuel en las tripas, siguen ahí; la catástrofe ecológica del Prestige parece estar remitiendo. Pero la otra catástrofe, la catástrofe política, no, sino que va a más. La descoordinación entre las autoridades de Madrid y de Galicia que desde el primer minuto caracteriza a esta crisis ha marcado este fin de semana un hito difícil de superar. Cuando las cofradías de pescadores de la Costa da Morte se enteraron de que la veda para volver a faenar se abriría este lunes, pidieron unos días más, estos cuatro meses en vez de peces han estado pescando chapapote y necesitaban algo de tiempo para limpiar el chapapote pegado a sus barcos. La reunión que celebraron el viernes pasado en Fisterra con el conselleiro gallego de Pesca acabó con el acuerdo de que, en atención a esa circunstancia excepcional, en esta zona la veda no se abriría el 17 sino el 24 de marzo. Pero a la mañana siguiente las cofradías se enteraron por la prensa de que el ministerio de Agricultura había desautorizado el acuerdo y tendrían que volver a la mar el 17, es decir, hoy. No entienden nada. Y se han plantado, dicen que ya está bien de tomaduras de pelo y que de ninguna manera se harán a la mar hoy. Por dignidad. Yo les aplaudo. Sé que no es oro todo lo que reluce, no crean. Ni ecología. Y que con la veda se acabarán las generosas ayudas económicas con que el Gobierno ha querido taparle la boca a Galicia y a estas gentes porque se equivocó al decir que «no había marea negra» y en mayo hay elecciones; seguro que este aspecto tan «humano» de la cuestión tampoco es ajeno «al problema» ni a la protesta. Pero, aun así: quien siembra vientos, señores del Gobierno, recoge tempestades.

tracking