«Las guerras desgraciadamente se repetirán indefinidamente porque el ser humano no cambia» Francisco Ayala (escritor)
Turquía concederá hoy el uso de su espacio aéreo a EE.UU.

Trozos de sacos de plástico sellados con cinta aislante en las ventanas y en las puertas. Eso es lo que utilizan los habitantes de Arbil para protegerse de un posible ataque químico de Sadam Huseín. A menos de diez kilómetros de lo que será el frente norte de la guerra, los que se van a quedar hacen acopio de alimentos y utilizan lo que tienen a mano para protegerse. Otros han decidido irse, sin más. Arbil, como Dohuk y otras ciudades cerca del frente, se están quedando desiertas. En Turquía les esperan 13 campos de refugiados: dos en el paso de Habur y los otros repartidos por la frontera, por lugares como Chukurka, donde hace doce años se produjo una auténtica avalancha humana. Entre unos y otros hasta ayer por la mañana las cifras oficiales decía que eran 20.000 los que habían dejado sus casas, pero durante el día salieron muchos más. Si Estados Unidos ataca finalmente esta noche, no lo hará por el norte. El Gobierno turco le ha concedido el uso de su espacio aéreo, pero esta medida tendrá que ser ratificada hoy por el Parlamento. Pese a todo, la situación militar en el norte de Irak es como para asustarse. Las bombas de Estados Unidos están a punto de caer y la amenaza de un contraataque iraquí siempre existe. Pero eso no es todo. Turquía ha desplegado un potente Ejército en la frontera y dentro del Kurdistán iraquí. Asegura que sólo tiene fines defensivos, pero almacena poder suficiente para amenazar todo el territorio. Los kurdos han enviado a 15.000 de sus 70.000 peshmergas a tratar de contener a los turcos y han declarado el estado de emergencia.