«El temor de Estados Unidos es que se produzca un acuerdo táctico entre Sadam y Bin Laden» Florentino Portero (analista)
Voluntarios a punta de pistola

Irak está echando mano de todo de lo que tiene para defender sus posiciones en el norte. En Kirkuk y en Mosul, los paramilitares del partido oficial Baas buscan a cualquiera que tenga edad para sostener un fusil Kalashnikov y lo suman a sus tropas. Pistola en mano, casa por casa, amenazan a los que no quieren enrolarse. Si no toman las armas son detenidos y acusados de colaborar con el enemigo. Muchos de estos jóvenes no quieren luchar y han decidido huir hacia el norte, hacia las zonas controladas por los kurdos. En los últimos días, al menos 2.000 han cruzado las líneas del frente buscando zonas más seguras. No son los únicos que huyen. Ciudades como Chanchamal son hoy pueblos fantasma. Dohuk, por ejemplo, ha perdido el 80% de su población. En total, se calcula que 450.000 personas han escapado de las bombas norteamericanas y del fuego de artillería iraquí para refugiarse en el norte de Irak. Eso a pesar de que las tropas de Sadam han prohibido la salida de las ciudades, y de que han advertido de que cada casa que quede vacía será confiscada. Mientras, Estados Unidos intensifica su bombardeo sobre los alrededores de Mosul, la tercera ciudad del país. En días pasados sus objetivos pasaban por ser los palacios presidenciales y algunas instalaciones militares, pero ahora el punto de mira se ha posado sobre las tropas que defienden la ciudad. «Están pegándoles bastante fuerte desde el aire, pero para tomar Mosul y Kirkuk hará falta ensuciarse las botas», confesó un miembro de la administración kurda. La escalada en los ataques aéreos parece ser la antesala de una ofensiva por tierra sobre las dos principales ciudades del norte que incluiría una participación masiva de los peshmergas. El mismo miembro del Gobierno kurdo explica: «Hasta ahora nosotros no hemos entrado de lleno en la lucha. Lo queremos hacer y sabemos que tenemos que estar con los norteamericanos. No lo hemos hecho todavía porque tenemos miedo de que eso les sirva de excusa a Turquía para entrar en el Kurdistán». Es el gran miedo de americanos y kurdos. Que los 70.000 soldados turcos que están desplegados en la frontera den un paso al frente y entren en el norte de Irak para evitar que los kurdos salgan fortalecidos de la contienda. Para los americanos sería una molesta nueva guerra en la retaguardia de la que están peleando. Para los kurdos, pura cuestión de supervivencia. Un conflicto imprevisible que aquí, en la frontera, se ve cada vez más cerca. Ayer, los soldados norteamericanos abandonaban las bases logísticas que habían establecido cerca de Irak al no poder alcanzar ningún tipo de acuerdo con Ankara, precisamente por sus pretensiones de entrar en el Kurdistán. Al cierre de esta crónica camiones del Ejército turco seguían alimentando el enorme despliegue en los límites de Irak. Artillería, obuses y tanques. ¿La justificación oficial? Ayudar a los refugiados. Tanto la Unión Europea como los Estados Unidos recordaron este lunes al Ejecutivo de Tayip Erdogan que debe mantenerse al margen y no invadir a su vecino del sur.