OPINIÓN Francesc de P. Burguera
Una amistad peligrosa
Lo ha dicho Félix Pastor Ridruejo, dirigente histórico del PP y miembro de su comité ejecutivo: «Bush es una amistad peligrosa, es un personaje lamentable, mantiene posiciones tan detestables como para alejarnos de él». Y no sólo eso. También ha pronunciado afirmaciones como las siguientes: «El pueblo español tiene derecho a que su Gobierno le mantenga alejado de todas las guerras». «Ha saltado por los aires la idea de un PP moderado, humanitario y cristiano». Y añade: «El voto cristiano va a perderse por la absoluta indiferencia del Gobierno a las posiciones del Papa Juan Pablo II». Estas declaraciones de tan destacado miembro de la dirección del Partido Popular pone en evidencia que la tan cacareada unidad del partido por su presidente, y de la que se siente tan orgulloso, no es tal. Porque sería un insulto a la inteligencia de los miembros del PP, sean directivos, diputados, senadores, cargos locales o militantes, aceptar que todos piensan lo mismo que su presidente en lo que se refiere a esta guerra contra Sadam Huseín, es decir, que el PP sería un partido de clónicos. Esto es imposible. Seguro que entre los dirigentes y cargos políticos del PP hay muchos que piensan como Pastor Ridruejo y no como Aznar. Lo que sucede es que en el PP se nota más por el carácter autoritario con que Aznar dirige el partido. ¿Cómo si no se puede entender, por ejemplo, que a estas alturas de la legislatura todavía no se haya dignado nombrar quien será su sucesor? En cualquier caso, Aznar practica en el PP aquello que Alfonso Guerra advertía amenazante a los miembros del PSOE: «El que se mueva no sale en la foto». Claro está que al señor Pastor Ridruejo, esta advertencia le resbala. Está muy por encima de Aznar dentro del partido «en edad, dignidad y gobierno». Fue presidente de AP y protector de Aznar. Gracias a su recomendación, Fraga se fijó en Aznar para sustituirle en el PP. En cierta medida -yo diría que en toda- Aznar le debe lo que es, le debe el haber llegado a donde ha llegado. En una palabra: le debe su actual liderazgo. La verdad es que ante estas declaraciones, todos los esfuerzos del propio Aznar y del Gobierno por defenderse de las críticas de los grupos de la oposición, poniendo en la picota a los señores Zapatero y Llamazares resultan de un patetismo hilarante rayano en el ridículo. En cualquier caso, una conmoción dentro del PP comienza a percibirse. Falta saber el impacto que va a tener en las bases.