Diario de León

OPINIÓN Enrique Vázquez

Se necesitan gendarmes

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La situación en torno al conflicto de Irak es por lo menos extraña: cuando hay muchos indicios de que el mando anglo-americano optará por el riesgo de esperar con un largo asedio frente al de entrar a sangre y fuego, los potenciales vencedores llevan ya la crisis a la posguerra en sus dos dimensiones: política y de reconstrucción. La conocida tesis de que el Pentágono necesita imperativamente pocas bajas propias, pocas bajas civiles iraquíes, destrucciones limitadas y una descomposición del régimen como fórmula idónea de la victoria final postula el llamado «cerco medieval». Mientras, Washington busca la ordenación del triunfo y propone abiertamente que la Alianza Atlántica se encargue eventualmente de la seguridad. Colin Powell sondeó a sus pares el jueves en Bruselas y algunas fuentes (Ana Palacio) creen que la próxima semana el Consejo Atlántico abrirá ya consultas al respecto. El silencio glacial en París o en Bruselas por no hablar de Berlín, donde el canciller Schroeder propuso audazmente el envío de «cascos azules» europeos, un gesto sin precedentes, permite augurar un debate agrio y un reagrupamiento de fuerzas calcado del formato puesto en marcha en la Organización de las Naciones Unidas antes de la guerra. Washington sabe que le será más difícil ganar la posguerra que la guerra, incluso en términos militares. El prestigioso profesor Ullman, del Colegio de Guerra de los Estados Unidos, estima que, contra lo que se ha sugerido, el general Tommy Franks, al mando de todo el operativo militar norteamericano en Irak, tiene suficientes fuerzas para ganar la guerra, pero no para asegurar la posguerra... La Alianza Atlántica podría ocuparse del trabajo. El inconveniente es que tal decisión la convertiría en la gendarmería de los Estados Unidos a cargo de las operaciones exteriores, un papel que casa mal con su carta fundacional, el Tratado de Washington, y será rechazada con seguridad por algunos socios influyentes, incluyendo Alemania y Francia. Estos dos países, junto a Rusia y Siria, han sido excluidos del proyecto de ley para financiar la guerra y la reconstrucción votado por el Congreso por abrumadora mayoría (los famosos 74.700 millones de dólares anunciados por el presidente Bush): una insensata decisión política de la que Turquía se salvó por poco y que fue adoptada contra la opinión del Departamento de Estado. La conclusión, en caricatura, es clara: se necesitan gendarmes, no ingenieros...

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