Diario de León

«Sea cual sea el impacto económico de la guerra no es comparable con la enorme pérdida de vidas humanas» La UE

Rastro de sangre camino de Bagdad

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

El avance de los marines camino de Bagdad se reconoce por la hilera de basura dejada a ambos lados de la carretera, pero algunos aseguran que también por dejar rastros de sangre inocente. Abdulá es uno de ellos. Forma parte del grupo de 57 iraquíes que en enero acudió a la llamada del Pentágono para acompañar a las tropas estadounidenses y asesorarla ante los civiles. Los hombres del Frente Libre Iraquí que se han repartido con las tropas hacen de traductores y median con los civiles de cada aldea para explicar la misión. Lo hacen sin sueldo, ni segundos intereses, asegura Abdulá, aunque dicen que les han prometido formar parte del Gobierno post Sadam, algo que él niega. «Odio la política». Las razones por las que en 1991 protagonizó una rebelión en Aldasaliad fueron exclusivamente humanitarias, dice. Él pudo escapar del país y exiliarse en Estados Unidos, pero otros mucho han sufrido la venganza de Sadam Huseín durante los últimos doce años. Tiene todos los motivos para aplaudir la entrada de las tropas estadounidenses en Irak, pero en vez de hacerlo les critica. «Las cosas que he visto hacer entre Nasariya y Al-Fajar no tiene nombre», dice solemne, «y las pienso denunciar delante de la prensa, de las organizaciones de derechos humanos y de quien haga falta». Antes de relatar los sucesos que han presenciado insiste en saber qué tipo de periódico es el nuestro, y sólo cuando se convence de que es un medio independiente accede a dar su testimonio. «Después de Nasariya algunos de estos marines se volvieron locos», apunta. «Querían venganza. Empezaron a disparar contra todo lo que se moviera, sin razón alguna. Les he visto matar a mujeres y niños sin venir al caso». Abdulá, que como el resto de los miembros del FIF no dará su apellido hasta que caiga Sadam, cree que fue cosa de venganza. Ahora, recuerda con horror algunos incidentes trágicos como el sucedido con un minibús lleno de cuerpos de niños y mujeres que se quedaron pegados en los asientos entre Arrifay y Al-Kala. Los supervivientes fueron el conductor y un niño de dos años y medio. «Yo pensaba que era el cadáver de un hombre». Cuenta David, un sargento de primera clase. «Me quedé espantado cuando vi que era un niño sin piernas». Al doctor Tony García todavía se le rompe el corazón cuando se acuerda del pequeño. «Era el niño más bonito que he visto nunca», rememora. «Un verdadero muñeco, con el pelito rizado. Me recordaba al mío, que tiene la misma edad. Había perdido tanta sangre que si no lo hubiéramos atendido inmediatamente se habría muerto». El mayor Paul Taulokonopoka coincide con Abdulá al describir la escena de la tragedia. Ambos recuerdan al marine que encontró al pequeño sin piernas sollozando junto al él. Sólo que Taulokonopka pone el énfasis en el esfuerzo que hicieron los marines por salvarle la vida y proveerle de un mejor tratamiento médico que el que hubiera tenido en su pueblo. Esa diferencia de interpretación marca la diferencia.

tracking