Militares españoles asumirán tareas de seguridad en Irak
España pondrá orden
El Gobierno ha decidido que efectivos españoles participen en la tarea de garantizar la seguridad y controlar el caos que se ha adueñado de Bagdad y otras ciudades iraquíes ante la falta de autoridad tras la ocupación aliada. El vicepresidente Mariano Rajoy explicó ayer que lo que aún se ha decidido es si serán los propios militares ya desplazados a la zona los que asumirán esas tareas o se reforzará este contingente con mas tropas. El Gobierno dispone ya de un calendario de actuaciones en Irak que Rajoy estructuró en tres fases y que se pondrá en marcha «en diez o quince días» cuando finalice formalmente la guerra y se imponga «cierta normalidad». España, dijo, tendrá un «papel importante» en «las tres fases». En la primera, el objetivo será dotar de seguridad a Irak, poner fin al saqueo y consolidar la ayuda humanitaria. La segunda es la creación de «un Gobierno o una autoridad provisional» en la zona «formado por iraquíes» y que asumiría competencias progresivamente. La tercera sería la de «institucionalización» de un «régimen representativo y democrático» del pueblo iraquí para que asuma «el control de sus destinos». Cuando se le preguntó a Rajoy si las fuerzas españolas que se ocupen de la seguridad estarían bajo el control de la Oficina de Reconstrucción y Ayuda Humanitaria del general norteamericano Jay Gardner, afirmó que no está decidido. El secretario de Defensa Fernando Díéz Moreno será quien coordine todas las actuaciones españolas en el Irak postsadam pero falta por perfilar el papel que tendrá el general Luis Feliu, que se desplazará a la zona. En cualquier caso, insistió en que España es partidaria de que la ONU tenga una «participación importante». Al vicepresidente «no le consta» que se haya producido una «reunión como tal» entre el Gobierno y las organizaciones empresariales españolas para hablar de la reconstrucción de Irak. «Supongo que en este caso cada uno tendrá sus intereses», dijo. Pero lo que hagan las empresas españolas en Irak «no es un problema del Gobierno», añadió. El Gobierno está más preocupado del coste que pueda generar la reconstrucción de Irak que del posible beneficio económico que pueda sacar España a través de contratos. Un destacado miembro del Ejecutivo reconocía ayer que la gran discusión no es tanto a qué países se va a permitir participar en los posibles negocios sino «quién va a poner el dinero» para acometer las primeras tareas de seguridad, que tienen un altísimo coste económico. Desde el Ejecutivo se asume que cualquier tarea que se realice ahora en Irak tiene un alto riesgo pero eso no impedirá que España se implique en las tareas que sean necesarias En lo que el Gobierno no tiene ningún interés es en mantener la tensión con Francia surgida a raíz de la guerra. «Miramos al futuro».