La Junta Electoral prohíbe las pegatinas en las mesas pero no dice nada sobre los votantes
¿Sí o no al «No a la guerra»?
La Junta Electoral Central precisó, en respuesta a un requerimiento del PSOE, que la prohibición de exhibir mensajes con connotaciones políticas en los colegios de votación y en sus inmediaciones se refiere a la «propaganda electoral». El organismo no precisa, sin embargo, si mostrar carteles o pegatinas de No a la guerra es propaganda electoral, con lo que, salvo que haya una nueva resolución, la decisión quedará a criterio de los presidentes de mesa el 25-M. La entidad encargada del arbitraje de las elecciones quiso aclarar su resolución sobre la prohibición de exhibir mensajes con connotaciones políticas en los colegios electorales y sus alrededores, pero introdujo más confusión. Tanta, que la Junta Electoral Central tratará de nuevo hoy sobre esta cuestión a instancias de algunos vocales que están dispuestos a reabrir el debate. Para el Gobierno y el PP ratifica que no se podrán mostrar carteles, pegatinas o insignias de No a la guerra, mientras que para el PSOE permite que los votantes puedan llevar pines de No a la guerra, Sí a la paz o Nunca Mais. El eje de la discusión radica ahora si por «propaganda electoral de ningún genero», como dice la Junta Electoral, se entiende sólo la que pide el voto para una candidatura o también abarca a mensajes que se pueden entender contrarios a las posiciones de un partido. Una duda que se hubiera despejado si la Junta Electoral Central se hubiera referido de forma expresa a los carteles de No a la guerra, que era, precisamente, la consulta que hizo la Junta Provincial de Valencia y la que abrió la polémica. El vicepresidente primero del Gobierno no compartió este punto de vista y sostuvo que los No a la guerra tienen «un clarísimo matiz político». Mariano Rajoy defendió la decisión de la Junta Electoral Central porque durante el domingo de las votaciones no se puede mostrar en público «nada que pueda motivar el apoyo» a un determinado partido. El secretario general del PSOE, José Blanco, entendió que la Junta Electoral, «mal que le pese a Aznar», no prohibe a los votantes mostrar cualquier tipo de leyenda en las mesas electorales, salvo las que pidan el voto. Blanco acusó a los populares de intentar «amordazar a los ciudadanos con una maniobra que ha resultado finalmente fallida». Los nacionalistas catalanes, que también recurrieron la primera resolución, interpretaron igualmente que ha habido una matización de la Junta Electoral. El conseller en cap de la Generalitat, Artur Mas, consideró lógico que se impida la votación «bajo pancartas de un partido» y se permita la exhibición de lemas pacifistas porque la paz es «un lema universal» sin tintes partidistas. Izquierda Unida, a su vez, distribuirá entre sus interventores y apoderados pegatinas con la palabra «paz» para no contravenir cualquier interpretación de la decisión de la Junta Electoral. Al final, la decisión quedará en manos de los presidentes de las mesas electorales, que deberán decidir qué mensajes son propaganda electoral. Esta discrecionalidad es probable que dé lugar a situaciones contradictorias como que en una mesa se permita votar a un ciudadano con una camiseta de No a la guerra, y en otra mesa del mismo colegio se inste a ocultar la frase para emitir el sufragio.