López Riesco confesó en el Gil y Carrasco su insomnio de la noche anterior Tarsicio Carballo se perdió en el Álvaro de Mendaña a la hora de buscar su mesa
Nueve caras nuevas en el PP y el PSOE
El nuevo mapa político de Ponferrada trae caras nuevas al consistorio. En el PP son cinco
Fue la mañana y la noche más larga para el PP y el PSOE. Los dos se consideraron ganadores. El PP, por su mayoría absoluta y perder un sólo concejal, y el PSOE por ganar dos ediles. Por la mañana, Riesco, agarrado de la mano de su esposa, acudía a depositar las papeletas en el GFil y Carrasco. Esperaba una participación alta que se cumplió y adelantaba que también creía que, con los resultados, se iban a fijar las bases de los próximos cuatro años. La curiosidad que Riesco proclamaba por la mañana por el resultado electoral se cumplía con agrado a última hora de la noche, después de confesar que poco durmió las horas antes de ir a votar. Eso sí, Riesco confesaba que, de nervios, nada. El PP, con su alcalde más los catorce concejales, lleva de caras nuevas a Reiner Cortés, procedente de las filas del PSOE y actual funcionario de la Junta. También a la representante de las Mujeres para la Democracia, Teresa García Magaz, junto con Luisa Cimadevilla Miranda, que procede de las filas de Nuevas Generaciones. Las caras nuevas llegan al número 15 de la lista con María Concepción Crespo Marqués, que era la pedánea de Fuentesnuevas. También Emilio Villanueva. En las filas del PSOE, las caras nuevas comienzan con la del catedrático de instituto Juan Rellán López, licenciado en Filología Hispánica. Le sigue Isabel Álvarez Rodríguez, una diplomada en Graduado Social de 46 años. Otra concejala nueva socialista es Emilia Fernández García, diplomada en EGB, especializada en Educación Infantil. La lista del número diez socialista se completa con el rostro nuevo de Albina Beato Gonzalo, una auxiliar de Enfermería de 41 años. Antonio García Regueiro, que por la mañana sufrió un disgusto cuando el presidente de la mesa electoral de La Placa le obligó a retirar de la solapa de su chaqueta la pegatina de «No a la guerra», queda también fuera del panorama político municipal. La tranquilidad que por la mañana anunciaba el candidato del PB, Fernando Valcarce, se tornó en decepción y gran pesar por la noche, al saberse conocedor de quedarse a las puertas de un concejal. En el Ipove, Valcarce hablaba de consolidarse con dos o tres concejales, que finalmente no fueron. Tarsicio Carballo, después de confundirse de mesa electoral en el Álvaro de Mendaña, abundaba en pedir a la ciudadanía que no se confundiera entre las siglas suyas del PRB y las del PB, sus ahora enemigos. Era su máximo temor, pero al final, los bercianistas en general, salieron perdiendo.