Diario de León
Francisco Muro de Íscar
León

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A LA ESPERA de las denuncias que el PSOE presente ante el fiscal general del Estado y de lo que se pueda saber en un futuro, el caso del Gobierno de Madrid tiene culpables y responsables. Los culpables son, sin duda, los dos diputados que se negaron a votar al candidato del Partido Socialista a la presidencia de la Asamblea de la Comunidad de Madrid en la sesión de la cámara celebrada el pasado martes. Sea verdad o no que lo han hecho por discrepancias con el acuerdo entre PSOE e IU, han desencadenado una tormenta de gravísimas consecuencias para el PSOE, para Zapatero, para Simancas y para las instituciones. Su renuncia al acta de diputado -lo mínimo exigible- solucionaría «un» problema, no «el» problema. Su renuncia no eliminaría la responsabilidad de quien eligió colocar a estos dos diputados en las listas y a uno de ellos entre los trece primeros. Tampoco, la responsabilidad de quien lo hizo sabiendo que este diputado era conocido entre los suyos como «el hombre del maletín». (El PSOE debería explicar y poner también a disposición del fiscal a qué maletín se referían, cuál era su contenido y a quién le llegaba dicho contenido). También es responsable quien autorizó llevar en su equipo, en puestos de privilegio a alguien expedientado, tan sólo hace ocho meses, por el Comité de Ética del PSOE. El PSOE sabe lo que es gobernar con tránsfugas. Echar culpas sobre a quién beneficia su error es una manera torpe y torticera de no afrontar su verdadera culpa. La responsabilidad política, que el Partido Socialista ha demandado tantas veces, exige, sin duda, decisiones urgentes. De otra forma, la regeneración política tan necesaria y tantas veces proclamada por su líder, José Luis Rodríguez Zapatero, no tendría ahora ninguna credibilidad. La única salida, a corto plazo, es la convocatoria de nuevas elecciones y, a medio plazo, la reforma de la Ley Electoral para abrir la posibilidad de una segunda vuelta entre los dos partidos más votados que dé la responsabilidad de gobernar a uno de ellos, una circunstancia que ahora no se contempla y que es la causa de que estén a la vista unas nuevas elecciones para elegir el gobierno de la Comunidad de Madrid. Si luego quiere hacer pactos con terceros, será su responsabilidad y su elección. Pero los ciudadanos habrán tenido la oportunidad de elegir de verdad quién quiere que les gobierne. O quién no quieren que les gobierne. Todo lo demás es jugar a la gallina ciega.

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