Diario de León
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La elevación de aguas situada en Villalobar fue fruto de un proyecto socialista para surtir de agua procedente del Esla a unas 26.000 hectáreas de la zona del Páramo Bajo, sustituyendo así el proyecto del embalse de Omaña. Omaña, desechado La construcción del pantano de Omaña creó una fuerte controversia en la provincia, sobre todo después de la traumática construcción del embalse de Riaño. Pero fue el Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente (Moptma) de entonces el que dio la puntilla al proyecto emitiendo un informe medioambiental contrario a su ejecución. Solución: Riaño Una vez eliminada la posibilidad de regar mediante Omaña el Páramo Bajo, los socialistas buscaron una solución a los miles de agricultores de la zona. Esta se encontró ejecutando una obra que permitiera elevar el agua del Esla procedente del pantano de Riaño y repartirla así mediante un canal principal. La solución se dio en Villalobar, donde unas turbinas enormes elevan el agua del Esla. Sin costes al regante Por supuesto, para aceptar esta solución, el Gobierno socialista, mediante el presidente de la Confederación Hidrográfica del Duero, acordó con los regantes que esta obra no les supondría en ningún momento un sobrecoste sobre Omaña. Problema: las «Bermudas» Sin embargo, la solución dejaba colgadas unas tres mil hectáreas en la zona llamada el triángulo de las Bermudas, que regaba con aguas sobrantes de Barrios de Luna. En este caso fue el PP el que con diligencia solventó el problema con un nuevo canal y balsas de regulación. La única obra importante popular en materia de regadíos en sus dos mandatos, por ahora. Incumplimientos Sin embargo, ahora el PP acusa a los socialistas de que los acuerdos tomados no eran legales y quieren repercutir el coste de las obras de la elevación, no el eléctrico, a los regantes, que se niegan.

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