Director Científico del Programa de la Agencia Espacial Europea Mars Express
«Una misión tripulada a Marte tardará 25 años; hay que preparar el terreno»
El planeta rojo «es el más interesante del sistema solar después de la Tierra» y su conquista se llevará a cabo por varias potencias y no una sola, afirma el geólogo

Agustín Fernández-Chicarro, director científico del Mars Express
El viaje de Agustín Fernández-Chicarro a Marte comenzó en Madrid, donde nació el 23 de julio de 1956. Su padre, el último militar de una saga que salió de León a mediados del siglo XIX rumbo a la Marina, le mostraba el firmamento y le enseñaba los satélites que circulaban alrededor de la Tierra cuando apenas tenía cinco años. Él rompió la tradición castrense de los Fernández-Chicarro y obtuvo el billete definitivo para Marte con su tesis doctoral sobre el planeta en la Universidad de Orsay (París), donde estudió Biología y Geología. «Realmente no creo que haya roto la tradición familiar -precisa en una entrevista telefónica desde Holanda- porque lo que les movía no era pegar tiros, sino el afán de exploración y conocimiento del mundo». Ellos le transmitieron «este afán de exploración», «pero debido a la época en que me ha tocado vivir lo he enfocado de otra forma» y también ha llegado más lejos que sus antepasados. Además de francés e inglés, sabe japonés, ruso y chino. El planeta rojo era ya su pasión durante los tres años que vivió en Houston (Estados Unidos) donde también estudió a Venus, la Luna y Mercurio. Pasó fugazmente por el Museo de Ciencias Naturales de Madrid pero su curiosidad por otras culturas le llevó a Asia como profesor universitario en Taiwán. Ahora vive en Holanda. Desde hace quince años trabaja en la Agencia Espacial Europea. El proyecto Mars Express, del cual es director científico, le ocupado desde hace cinco años. -¿Cómo nació su pasión por los planetas? -Siempre me han gustado las ciencias naturales y las estrellas. Mi padre, aparte de militar, era matemático y la astronomía le llamaba mucho la atención. Luego, hice mi carrera en Francia estudiando biología y geología, que al principio van juntos; poco a poco me fui orientando más hacia la geología y hacia los planetas. Mi tesis doctoral versó sobre la geología de Marte, con datos de las sondas Vikingo, americanas. Hice un estudio de las deformaciones en la superficie de Marte. -¿Por qué eligió Marte? -Creo que es el más interesante, aparte de la tierra. Es el que más se parece a la tierra y en el que más cosas se pueden estudiar. -Después del descubrimiento de las evidencias sobre el agua en Marte por parte de Mars Express, ¿qué queda por hacer, cuál es el paso siguiente que habría que dar: una misión tripulada? -Queda mucho por aprender de Marte. Antes de que se pueda pensar en una misión tripulada hay que hacer muchas otras para estudiar el planeta en sí. Por ejemplo, no se sabe gran cosa del interior del planeta, de la estructura interna. Si es un planeta activo en cuanto a terremotos o no; si tiene un núcleo que se mueve o está totalmente rígido. Habría que enviar otro tipo de misión para poner un número de estaciones en la superficie de Marte.También nos gustaría enviar rovers para hacer análisis químico de la superficie, pero ya con la capacidad de moverse por el terreno. Misiones tripuladas yo creo que todavía tardarán unos 25 años, pero antes hay que hacer muchas otras para preparar el terreno. Y aunque no sea con esa finalidad última, por el simple hecho de conocer Marte también se conocerá mejor a la tierra y así saber por qué siendo los más parecidos son tan diferentes. -¿Qué puede aportar al conocimiento de la tierra? -Cada planeta que tenemos alrededor es totalmente único y no sabemos por qué han evolucionado de esta forma. En esto también se incluye Venus que es bastante semejante a la Tierra, aunque en otros aspectos. Cada uno nos puede aportar ideas sobre por qué la tierra es un planeta tan único que no se parezca a los demás y cómo podría evolucionar en el clima. -El aspecto más crucial de estas investigaciones aún está por descubrir: saber si hubo vida en Marte que, por otro lado, es lo más llamativo. -Para el público en general lo más impactante es buscar vida y tratar de aportar ciertas respuestas filosóficas. Pero el simple hecho de comparar Marte con la Tierra desde un punto de vista geológico es interesante para saber por qué la tierra ha evolucionado de un modo diferente a los demás. -¿Por qué falló el Beagle 2? -En la misión Mars Express ha salido todo bastante bien, excepto el vehículo de aterrizaje. Se sabía desde el principio que se tomaban grandes riesgos porque no se ha hecho con el mismo cuidado y los mismos medios que el resto. No es que no se haya hecho por descuido; se sabía desde el principio que había unas limitaciones: por ejemplo no se podía llevar un vehículo de más de 60 kilos y eso ya es una limitación enorme. Si se hubiera podido disponer de un margen más amplio... El lado positivo ha sido que se ha aprendido mucho y se han puesto en pie unos equipos profesionales que han aprendido con este lander pequeñito y ahora pueden hacer uno muchísimo mejor y más grande. -¿Cuánto tiempo durará la misión? -La misión en órbita de Marte durará nominalmente dos años y se espera que dure un total de cuatro años a partir de ahora. -¿Cuál es el trabajo que tiene que realizar en este tiempo? -Los temas principales de la misión son el estudio global del planeta en cuanto a la geología en la superficie, a la composición atmosférica así como la estructura de debajo de la superficie. Queremos saber qué cantidad de agua helada o líquida puede haber. El agua es el tema que une todas las experiencias. Todas ellas van a aportar algo en cuanto a su historia -su composición ya se ha visto- dónde está esta agua, si en la superficie o debajo... -Tal y cómo se han encontrado las huellas del agua ¿se puede aventurar si la evolución del planeta Marte fue similar a la Tierra? ¿Si hubo vida allí pero ya desapareció? -Bueno, en tiempos bastante lejanos los dos planetas se parecían mucho más que ahora porque tenían una atmósfera más densa, eran más cálidos... Era precisamente cuando la vida surgió en la Tierra, es decir, hace unos 3.800 millones de años. Entonces, la Tierra continuó su camino después de que surgiera la vida aquí y Marte cambió bastante después de esa época: perdió gran parte de esa atmósfera que tenía, se volvió un sitio mucho más frío y seco de lo que era antes y no se sabe muy bien por qué. Esta es una de las muchas incógnitas que hay que revelar. -Aparte de probar la existencia de vida ¿qué le gustaría descubrir en Marte a usted en particular? -Toda la historia de Marte y su evolución, si realmente todo el agua que tenía ha desaparecido completamente; si existe todavía en profundidad... Esta es la investigación que vamos a hacer a partir del mes de mayo aproximadamente cuando se despleguen las antenas de un rádar que está a bordo de la nave que orbita alrededor de Marte. Vamos a tratar de ver qué cantidades de agua líquida o sólida hay debajo de la superficie. -A finales del XIX, el astrónomo Percibal Lowel planteó la existencia de una civilización pasada en Marte. ¿En qué se basaban estas especulaciones? -A finales del siglo pasado había una batalla entre científicos americanos y europeos ya que creían ver por el telescopio una serie de canales que ellos imaginaban eran de una civilización que traía el agua de los polos al ecuador, pero todo esto demostró rápidamente que no era más que su imaginación. Marte se empezó a estudiar hace mucho más tiempo y han contribuido a su conocimiento la mayor parte de los grandes astrónomos como Cassini, Huygens, Kepler¿ Más recientemente, naturalmente, en la era espacial, con naves especiales. En cuanto a las raíces del nombre, por primera vez en Mesopotamia surge la asociación de un dios con un planeta: en vez de llamarse Marte se llamaba Merval. Era un dios de Mesopotamia que no estaba asociado a la guerra como el dios romano o griego, sino a los muertos; era el dios del más allá. Los griegos ya le hicieron el dios de la guerra, tal vez por el color rojizo, aunque en otras civilizaciones como China, por ejemplo, Marte se llama la estrella de fuego. No tiene para ellos nada que ver con dioses, en China cada planeta está asociado con un tipo de material: por ejemplo, Mercurio es la estrella del agua; Venus es la estrella del metal... -¿Le gustaría viajar en esa futura nave tripulada? -Como gustarme, sí. Pero ya me cogerá un poco mayor. Como geólogo me gustaría mucho pasear por Marte y poder observar esos paisajes tan preciosos. Pero las misiones a Marte no se van a hacer sólo con esa finalidad sino por otros motivos políticos o de otro tipo. -¿En qué sentido: en el de conquista y apropiación al estilo de las colonias? -Conquistarlo, no... Pero una aventura de esa envergadura tiene que ser algo que abarque a toda la humanidad. Ningún país, incluido Estados Unidos, podría poner en pie tal misión a Marte en solitario. Lógicamente tendría que ser algo que incluyera también a Europa, Rusia, China y Japón, que son las grandes potencias espaciales. Pero el motivo real es más bien por la aventura humana, el fomentar la ciencia y la tecnología, dar un impulso a la tecnología en el futuro... También el prestigio, naturalmente, pero la ciencia es una parte pequeña de todo esto. -Es más fácil imaginar que algunas naciones intenten hacerse dueñas para explotar recursos. -Yo creo que lloverá mucho hasta se llegue a ese punto porque explotar recursos en Marte o en la Luna es algo que se podría hacer, por supuesto, pero todavía no es rentable. Hay recursos terrestres para muchos cientos años. -Vamos, no ve a Bush en Marte. -Bueno, si la declaración que ha hecho continua más allá de la campaña electoral y se toma en serio sí puede tener una acción positiva en cuanto a movilizar la imaginación y la mente para una gran empresa espacial. Después de que la estación orbital se haya puesto en su lugar y se haya financiado totalmente, efectivamente a la humanidad le hace falta un proyecto de gran envergadura y no hay otro como Marte. Pero hace falta que esas declaraciones sean serias, porque su padre ya hizo el mismo discurso hace diez años. Espero que no ocurra lo mismo porque sería contraproducente. -¿La empresa espacial no recibe el apoyo económico suficiente? -Entre el público en general hay la falsa idea de que el espacio es algo carísimo. En realidad hay que poner las cosas en perspectiva: por ejemplo, esta misión a Marte tiene el mismo presupuesto que una película de éxito, como puede ser Indiana Jones. Si lo medimos en kilómetros de carretera, será como unos 15 o 20 kilómetros de autopista. ¿Qué país europeo no construye esos kilómetros cada año? Realmente no es tan caro.