| Crónica | Las tablas de la ley en Valencia |
Zapatero subió al Sinaí
El socialista respondió a la acusación de falta de principios de Rajoy con sus cuatro mandamientos: no matarás, no mentirás, no robarás y no consentirás abusos sexuales

José Luis Rodríguez Zapatero saluda al público valenciano acompañado de Carmen Alborch
Zapatero llegó ayer a Valencia con las tablas de la ley en la mano. El primero, no matarás; el segundo, no mentirás; el tercero, no robarás, y el cuarto, no tolerarás abusos sexuales a menores. Las monjas de las Discípulas con las que estudió de niño le enseñaron que lo que Dios entregó a Moisés fue un decálogo. Pero a este laico le sobran seis para resumir los principios y conviccio-nes que Rajoy le negó la noche anterior en Alicante. Cree que sus cuatro mandamientos son suficientes para conducir a España a la tierra prometida del cambio y el diálogo y huir de la del inmovilismo y la crispación. Claro que, aunque Moisés no pudo completar la travesía del desierto, Zapatero está convencido de que puede ganar las elecciones. «Porque hay una mayoría que quiere recuperar el mejor sentido de la democracia». Zapatero recogió ayer en el pabellón valenciano un balón debajo del aro, y machacó. El candidato popular había bromeado con la indumentaria que exhibió Zapatero en el arranque de campaña. Le pareció más propia de una película de cine negro. «Parece que a Rajoy le gusta el cine, pues que se vaya preparando para ver una buena película el día 15: Lo que el viento se llevó», dijo Zapatero. La respuesta a Rajoy fue el primer rebote que recogió Zapatero en el abarrotado pabellón valenciano del Pamesa. Un solo tiro a canasta le sirvió para reiterar su rechazo a la guerra de Irak, para explicar sus ataques a la gestión del Gobierno en la catástrofe del Prestige, para exigir la dimisión del presidente de la Diputación de Castellón (acusado de uso irregular de fondos públicos) y para criticar a quienes callaron cuando el escándalo del alcalde de Toques pilló al PP con el pie cambiado. Pero al candidato socialista le gustan más los tiros a distancia. Después de un arranque vibrante y de provocar el delirio en las gradas al anunciar que tendrá ministros valencianos en su Gobierno, se alejó a la línea de los tres puntos para desgranar la oferta del día: trabajo estable, lucha contra la discriminación salarial de las mujeres, no a la siniestralidad, y modificación del Estatuto de los Trabajadores para acabar con el acoso laboral. El PSOE propondrá, en caso de llegar al Gobierno, un gran pacto social, con la patronal y los sindicatos, por el empleo estable. Zapatero ofreció ayer incentivos «sin límites» a las empresas que generen empleo de calidad, pero también adelantó que se perseguirá con dureza a las empresas que cometan fraude con los puestos de trabajo. «El empleo será estable, digno y con todos los derechosTambién reiteró su apuesta «por una educación pública de lujo que dedique el mismo esfuerzo a un niño con síndrome de Down que a uno con posibilidades de llegar a ser catedrático». La afición espera más espectáculo, pero al candidato le gusta dibujar la jugada sobre la pizarra e invita a un ejercicio de imaginación. «¿Os imagináis...?», pregunta para desgranar una retahíla de situaciones en las antípodas del PP. Lo que hay que imaginar es «un periodista normal» que dirija los informativos de la tele pública, un portavoz del Gobierno que no insulta ni miente, un presidente que viaja a EE. UU. para ir a la ONU y no al rancho de Bush, que se entiende con Europa o que ordena regresar a las tropas enviadas a Irak. Él mismo responde, con dos tiros libres: «Ya sé que os lo podéis imaginar, pero lo mejor es que, además, lo podemos conseguir el día 14». Y para ello, quiere poner a jugar a todos: «No pido sólo el apoyo de los que están más cerca del PSOE». El caso es que los que están en el banquillo comulguen con las tablas de la ley de Zapatero. Los del graderío no dejan lugar a dudas.