| Análisis | Savia nueva para «El Roble» |
Clínker 40 años más
La materia prima se molerá en cantera y el árido se trasladará en una cinta de cuatro kilómetros a la fábrica más moderna de España

El silo de 100 metros de altura y el horno que se construye
Tudela Veguín está demostrando en La Robla por qué es una de las industrias de sector cementero más importantes de España y puntera el Noroeste peninsular. La inversión de 142,5 millones de euros que realiza desde hace unos meses en sus instalaciones de la villa roblana están transformando una planta que nació en 1961 en la más moderna de España; de la que se espera sea además un modelo de gestión técnica y de minimización de impactos ambientales . Los máximos responsables de esta industria explicaron ayer al presidente de la Diputación la obra que están llevando a cabo. Una inversión que permitirá pasar de 248 a 268 trabajadores en plantilla, de producir 1.450 toneladas de clínker (producto base antes de lograr el cemento) a 3.000, de consumir 154 gramos de carbón al día por cada kilo de producto final a sólo 64, lograr que las emisiones actuales a la atmósfera y al entorno sean sólo un poquito superiores a pesar de que se duplica la actividad, que se vaya a consumir menos agua y que el polvo del almacenaje del cok y del carbón con el que se alimenta el horno o el del propio árido en su transporte se reduzcan casi a nada. Salto tecnológico Para lograr esto, según explicó el director técnico de la obra, Iván Menéndez, se va a trasladar la molienda de las instalaciones a la propia cantera (en Llanos de Alba), donde además se crean dos silos de 2.000 toneladas de capacidad para el almacenaje del árido. Desde allí partirá una cinta transportadora de cuatro kilómetros de longitud, que unirá esta instalación con la planta roblana y que discurre soterrada durante 1,5 kilómetros para salvar el casco urbano. Con esta infraestructura se logra acabar con el transito de camiones por el pueblo y las carreteras del entorno y se evita contaminación acústica, ambiental y molestias; «necesitaríamos un camión cada medio minuto para abastecer el nuevo horno», señala el director técnico del Grupo Tudela Veguín, Ricardo Fe. Una nave de 100 metros de ancho por 300 de largo cubrirá el carbón y el cok, que se molerá en una instalación nueva y aislada, lo mismo que la caliza que se convierte en «harina» y que se almacenará en un silo de 100 metros de altura. Desde aquí, junto con gas, ambos productos se enviarán al horno (de última generación y que será el más moderno del país), del que saldrá el clínker. Un producto que mezclado con otras bases, y una vez molido, se convierte en el conocido cemento de la marca «El Roble». Según Fe la duplicación de la capacidad de producción permitirá no solo abastecer a todo el mercado gallego, asturiano, leonés y castellano -el actual de la marca- sino de clínker a otras cementeras del grupo (incluida una en Canarias) y a otras industrias. No serán precisos nuevos mercados, asegura Fe, puesto que hay auge de la construcción y no se plantean aventuras internacionales. Incluso advierte que aunque la idea inicial es parar los dos hornos actuales «el que manda es el mercado» y si hay demanda estarán dispuestos: «Los dejaremos preparados para arrancar en cualquier momento». «Los dos hornos actuales se van a parar, pero el que manda es el mercado: los dejaremos preparados para arrancar en cualquier momento» RICARDO FE, director técnico del Grupo Tudela Veguín