El cariño a Vascongadas
El Rey alaba la «lealtad a España» y el «cariño a Vascongadas» de los militares en el País Vasco, en su primera visita desde mayo de 1987 a la base militar de Araca, en Vitoria

El Rey saluda a la bandera en su visita a la base militar de Araca, en Vitoria
El Rey don Juan Carlos felicitó este martes por su «lealtad a España» y su «cariño a Vascongadas» a los efectivos de la brigada de Infantería Ligera 'San Marcial V', la principal unidad militar desplegada en Euskadi. Lo hizo durante una visita a la base militar de Araca, en Vitoria, a la que no iba desde mayo de 1987. Tras recorrer sus instalaciones, conoció por boca de los soldados y mandos las circunstancias que rodean su día a día en un destino muy complicado por la actual situación política en el País Vasco y por la amenaza de ETA, que ha atacado la base en tres ocasiones, la última en 1997. Don Juan Carlos compartió con unos 350 efectivos de la brigada un aperitivo en el comedor de la tropa. El Monarca felicitó a los mandos y al Ministerio de Defensa por el buen estado en que se encuentra la unidad y por las mejoras en efectuadas en sus instalaciones. Dijo estar «asombrado por todo lo que se ha hecho» desde su última visita, hace 17 años, y «muy contento» al comprobar el «espíritu de trabajo» y «de servicio en todo momento» de los soldados. Con ellos realizó un sonoro brindis «por España» que, en contra de que es lo habitual, pudieron recoger las cámaras de televisión. Concluido el brindis, el Rey recorrió las mesas en las que se congregaban los hombres y mujeres de la brigada, charló con ellos, bromeó y les estrechó la mano uno por uno. Le acompañaron, entre otros, el ministro de Defensa, José Bono -que invitó a levantar las copas «por el Rey» como «muestra de lealtad y cariño»-; el jefe del Estado Mayor del Ejército, Luis Alejandre; el delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma; el diputado general de Álava, Ramón Rabanera, y el alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso. No asistió al acto representante alguno de instituciones vascas de ideología nacionalista. El lendakari fue invitado pero excusó su ausencia con el argumento de que no asiste a actos castrenses. El Rey quiso que su presencia trascendiera lo puramente militar y prodigó gestos de cariño y cercanía también hacia los civiles allí presentes. Con los periodistas charló de forma muy animada y se fotografió antes de abandonar el recinto.