Diario de León

Defensa denuncia negligencias y ocultación de datos en la actuación del Gobierno de Aznar, pero no exige responsabilidades

Bono anuncia que en el Ejército no habrá ningún militar implicado en el Yak

El Gobierno cesará a los dos generales que firmaron las repatriaciones de los cadáveres

José Bono saluda a Joaquín Leguina antes de informar sobre el Yak-42

José Bono saluda a Joaquín Leguina antes de informar sobre el Yak-42

Publicado por
Paula de las Heras - madrid
León

Creado:

Actualizado:

Los dos generales que firmaron la identificación de los militares fallecidos en el accidente del Yak-42, Vicente Carlos Navarro y José Antonio Beltrán, serán cesados de su cargo. José Bono anunció ayer que, con estas dos destituciones, la semana próxima no quedará ya en la cadena de mando del Ejército español ningún responsable de los errores que condujeron a la tragedia ocurrida en Trebisonda (Turquía) el 26 de mayo del año pasado. El ministro de Defensa -que compareció en comisión parlamentaria para informar sobre los últimos datos de la catástrofe- eludió entrar en el terreno político con el argumento de que no le corresponde a él actuar como juez, abogado o fiscal de su antecesor en el cargo. Sin embargo, consideró probado que, con Federico Trillo al mando, se cometieron negligencias, se ocultó información y se trató de forma incorrecta a las familias de las víctimas. Y tras este análisis advirtió: «No sería justo que sólo se mire a los uniformados cuando de errores se trata». El informe turco que reveló los errores en la identificación de al menos 22 cadáveres del Yak-42 ya se llevó por delante, el pasado 25 de junio, a los generales que ostentaron altas responsabilidades en el momento del accidente, incluido el jefe del Estado Mayor del Ejército, Luis Alejandre, a quien todas las quinielas situaban como futuro jefe de Estado Mayor de la Defensa. «Guardar la dignidad» El ministro justificó en su comparecencia esta decisión como una forma de «guardar la dignidad» de la institución militar. «El Ejército -dijo- no puede quedar contaminado por la negligencia de uno, dos, tres o cuatro oficiales». Eso sí, subrayó en varias ocasiones que los ceses no pueden entenderse como un «procedimiento disciplinario» ni como un «reproche moral». Los matices llegaron después de unas palabras que no dejaron en buen lugar ni a los mandos militares ni al anterior Ejecutivo. El titular de defensa dio por bueno que, tal y como defendía el Gobierno de José María Aznar, la responsabilidad de los pilotos en la tragedia fue determinante, pero se negó a aceptarla como causa única. «De lo que no cabe duda -advirtió- es de que se tentó a la suerte y de que se asumieron riesgos innecesarios». Entre ellos, haber contratado vuelos en aviones sobre los que se habían elevado varias quejas. «Se ha dicho que todos los países contratan aviones de este tipo e incluso que no se habían producido accidentes antes del de Turquía. Es falso: con este son ocho». No fue esta la única ocasión en la que Bono enmendó la plana a su antecesor, al que apenas citó («por cortesía», dijo). También cuestionó la credibilidad de sus elogios hacia el avión de fabricación rusa. «Si eran buenos -comentó- no parecía razonable hacer lo que se hizo: tres días después del accidente las autoridades españolas decidieron que no se volaría más en ellos». Y puso en tela de juicio un informe de Defensa en el que se justificaba la contratación de vuelos a través de la agencia de la Otan, Namsa, con el ahorro del I.V.A. Según él, el coste por pasajero en el Yak-42 ascendió a 1.241 euros; el coste por pasajero en el vuelo de Air Europa en el que se envió a un contingente a Kuwait para la repatriación de tropas de Irak, en cambio, fue de 923 euros.

tracking