La ruta que se inicia en Madrid enlaza con el clásico itinerario francés en la localidad de Sahagún
Todos los caminos llevan a Santiago
Juan Vicente Herrera dedica parte de sus vacaciones a una ruta alternativa que parte de la capital
Entre los miles de peregrinos que se acercan este año a Santiago de Compostela caminará este verano el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera. Ya lo hizo el año pasado y el anterior aunque la ruta que ha elegido este año es singular sobre todo por el poco conocimiento que de ella se tiene. De Madrid hasta Santiago, porque todos los caminos parecen llegar, sobre todo en este Año Santo, a la capital compostelana. Herrera ha preferido organizar discretamente este viaje para poder desarrollar un viaje privado con sus amigos. Casi 1.200 años después de que el peregrino medieval iniciara el mismo camino sin señalización ni albergues donde refugiarse, miles de viajeros se colgarán la mochila a los hombros para ganar el jubileo en la Puerta del Perdón de la Catedral compostelana. El Camino Francés acapara el mayor flujo de peregrinos, pero muchos otros eligen itinerarios alternativos, afluentes de ese gran río que nace al otro lado de los Pirineos y desemboca en Santiago, en busca de nuevas experiencias y huyendo en multitud de casos de la masificación que sufre la ruta principal. Kilómetro cero: Madrid Uno de esos ramales arranca en Madrid y entra en Castilla y León por el puerto de la Fonfría, incómodo paso para el peregrino, pero obligatorio para sortear la abrupta Sierra de Guadarrama. 243 kilómetros después, entronca en Sahagún con el Camino Francés, por el que discurrirá hasta llegar a la meta de la «Ciudad del Campo de Estrellas». «Se trata de un camino prácticamente virgen, utilizado por peregrinos veteranos que ya han conocido el Francés y otras rutas y que buscan nuevas experiencias», explica Salvador Martínez Fuentes, miembro de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Madrid, impulsora de este itinerario. Los orígenes de esta vía, elegida por aquellos que «van a encontrarse» con la ruta principal sin necesidad de desplazarse hasta Somport o Roncesvalles, se definieron en 1993. Seis años antes ya funcionaba la asociación madrileña, fundada para dar a conocer la ruta jacobea principal bajo el auspicio del párroco de O Cebreiro (Lugo), Elías Valiña, así como para promover otros senderos que facilitaran la marcha del caminante. El año 1993 fue decisivo para la definición del Camino de Madrid. Tres eran las opciones para arrancar desde la capital y caminar hasta Sahagún. Definido el destino, el sendero podía discurrir por Ávila, Arévalo o Segovia y, finalmente, se tomó como opción más práctica la tercera. El reto de la acogida Además de la base histórica de la ruta y los innumerables signos jacobeos, la cultura y el patrimonio engrandecen el sendero peregrino, plagado de majestuosos monasterios y templos en ciudades y pueblos que constituyen verdaderas joyas de piedra; robustos castillos vigilantes desde lo alto como los de Coca, Simancas y Grajal de Campos; calles y plazas donde el caminante es recibido con calidez y amabilidad, proporcionándole acogida en algunos casos hasta en casas particulares, puesto que uno de los problemas de la ruta es la carencia de infraestructuras. «Estamos en la situación en la que se encontraba la Vía de la Plata hace diez años o el Camino Francés hace muchos más», reconoce Marta García, de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Medina de Rioseco. De hecho, el peregrino puede ir como «a la antigua usanza», según Salvador Martínez, de la asociación madrileña, esto es, dispuesto a pernoctar donde pueda, bien sean casas particulares, albergues, hostales, conventos, iglesias o bajo el cielo. En Alcazarén, por ejemplo, los caminantes pueden dormir en la Ermita del Cristo del Humilladero, cuya sacristía se ha habilitado para ello. Albergue de Cuenca de Campos En Cuenca de Campos se ubica el único albergue de peregrinos creado como tal, a iniciativa del alcalde, Faustino González, un enamorado del Camino de Santiago. Resume sus vivencias en la senda peregrina en tres aspectos: «Se aprende mucho, se disfruta mucho y se sufre mucho», sentencia. A raíz de su implicación en el Camino de Santiago, entró a formar parte del grupo de personas impulsoras del itinerario alternativo desde Madrid y, como aportación destacada, rehabilitó las antiguas escuelas municipales del pueblo, ubicadas en un edificio de finales del siglo XIX, para disponer de un albergue municipal para 30 personas, abierto desde 1999 y cuya ampliación está en proyecto. El alcalde ha contagiado su entusiasmo por el Camino de Santiago a todos los vecinos, que esperan que la ruta «haga subir al pueblo», tal como indica Aquilino Llamas, encargado del Mesón La Cañada, quien asegura que el paso de la senda por Cuenca «es el orgullo del pueblo» y que conseguirá que el municipio «no se pierda». Por su parte, ofrece a los peregrinos comida casera en su mesón, con un precio especial, junto a los cuidados médicos de su mujer, ATS de profesión, que «ya ha curado muchas ampollas aquí», explica. Un futuro lleno de proyectos Solucionar la falta de albergues es uno de los principales objetivos marcados por las asociaciones y entidades impulsoras del ramal madrileño, junto a la puesta en marcha de una señalización más adecuada, «permanente y continua», según explica el alcalde de Santa María La Real de Nieva, Eusebio García, con el objeto de «crear una estructura que hoy en día no existe». La mejora de infraestructuras tiene que darse también en la propia geografía del camino, instalando fuentes, áreas de descanso o árboles allí donde sea necesario. Todo ello va encaminado a «utilizar el Camino de Santiago como motor de desarrollo turístico, porque hoy en día el peregrino pasa, pero vuelve y a veces con la familia o con amigos», resalta el alcalde segoviano. Para ello, es imprescindible, a su juicio, la catalogación de todos los recursos patrimoniales, artísticos y culturales de la ruta. En este sentido, Faustino González, alcalde de Cuenca de Campos y miembro de la Asociación Jacobea Vallisoletana, alude también a la necesidad de «motivar a editoriales, instituciones, etcétera, para llegar a algo más tangible y editar una guía actualizada del Camino de Madrid». Entre otros proyectos más concretos está la instalación de un monumento al peregrino en Cuenca de Campos o la modificación del itinerario del Camino establecido para que discurra en paralelo por el Canal de Castilla. Esta novedad «cambiaría completamente el paisaje y sería un respiro para el peregrino que, en plena Tierra de Campos, caminaría junto al agua durante unos kilómetros, igual que ocurre en Frómista por el Camino Francés», asegura Marta García, de la asociación riojana. Mientras, el Camino de Santiago desde Madrid a Sahagún se «va haciendo a sí mismo». Aquellos peregrinos que buscan tener nuevas experiencias, recorrer nuevas rutas seguirán caminando por este sendero en el que prácticamente no se pisa el asfalto. «Hay que utilizar el Camino de Santiago como motor porque hoy el peregrino pasa pero vuelve» EUSEBIO GARCÍA, alcalde de Santa María La Real de Nieva