Con la cruz a cuestas

RAMIRO
Quien iba a pensar que el espontáneo aguantara con su cruz a cuestas en la calle Ancha, no tanto por el peso como por los controles de seguridad. Cuatro agentes, nada menos, le rodearon cuando Schröder y Zapatero pasaron junto a su esfinge titulada amor, democracia, verdad y libertad. ¿Mensaje subliminal para los poderosos?