Diario de León

La demanda de cordero aumenta, pero tres veces menos que el precio

José Grande, portavoz de los comerciantes del mercado del Conde Luna, al lado de su puesto

José Grande, portavoz de los comerciantes del mercado del Conde Luna, al lado de su puesto

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A. Núñez - león
León

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En la demanda de productos cárnicos la carestía de precios navideños se muestra con menor alegría, según el portavoz del mercado del Conde Luna, José Grande. El artículo estrella de estas fechas sigue siendo el cordero, que acapara un 80% de las ventas y que no ha tenido una oscilación al alza superior al 10%. Sobre el volumen de ventas no hay ningún tipo de estadísticas, pero se supone que los pequeños establecimientos comerciales controlan todavía casi la mitad de la cuota de mercado, tanto en barrios como en cabeceras de comarca o pueblos frente a los hipermercados o las cadenas de medianas tiendas de alimentación. Según José Grande, los gustos del consumidor no han cambiado demasiado en los últimos años, hasta el punto de que productos como el pavo, el capón gallego o el pollo de corral representan apenas un 5% de la cesta de la compra o, incluso, se crían y venden directamente en los pueblos, con muy escasa incidencia en los mercados de la ciudad o de las cabeceras de comarca. Otra cosa es que los precios sean incalculables, al alza o a la baja, lo mismo que las calidades, y se negocien de tu a tu. «La carne no ha subido tanto o, como mucho un 10%, entre otras cosas porque ya en agosto, por ejemplo, había escasez de lechazo y la demanda también creció otro 30%, como ahora, pero por el turismo, de modo que los precios, al final, han cambiado poco». Sin arcones Según las mismas fuentes, las recomendaciones de algunas organizaciones de consumidores para ahorro familiar, comprando los productos uno o dos meses antes para congelarlos en el arcón, resultan llamativas para la gente, pero no responden ya a la realidad del mercado. «Si uno quiere comprar langostinos o carne congelada, la tiene todo el año, así que, si la compra fresca y luego la congela, tiene poco sentido y no es que sea mejor o peor, porque eso va en gustos». Esta moda, según los comerciantes, ha decaído en los últimos años «por sentido común» y porque nadie acumula ya alimentos en el arcón, salvo en áreas rurales y muy aisladas donde unas pocas familias se surten de matanzas tradicionales, como la del cerdo, dado que sanitariamente ya no se da autorización para hacerlo con terneros o vacas, como hasta hace muy pocos años. «Alguna gente lo hace todavía, pero están equivocados». Sin novedad Los carniceros aseguran que sus productos, salvo el cordero, apenas sufren variaciones de precios por Navidad, al contrario de las oscilaciones que afectan a pescados y mariscos. El cambio más traumático, pero a la baja, se produjo hace ya varios años con motivo del síndrome de las «vacas locas», a raíz del cual se produjo una revolución incontrolable en los precios de la carne, con la ternera por los suelos, el cordero también a la baja y sólo subía el precio del pollo. Según Grande, la gente se puso tan histérica que llegaron a estar de moda carnes tan exóticas como la del avestruz, aunque no tuvo éxito. «Yo mismo la compré a 2.500 pesetas el kilo de filetes y no me pareció nada del otro mundo, aparte de que no había bastante para abastecer a toda la clientela, así que las costumbres sigue igual». Los carniceros dicen estar igualmente acostumbrados a un ciclo de oferta y demanda que sigue siempre las mismas reglas y, por eso, cambian poco los precios: «suben por Nochebuena y bajan por Reyes».

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