Texas frente a Irak
Como en la anterior investidura, Washington se llenó de botas tejanas. La única novedad fueron los ataúdes por los muertos tras la invasión de Irak

George W. Bush vivió su segunda investidura con una agenda completa que comenzó rezando y culminó con los bailes de gala al estilo Tejas. Además la dinastía Bush hizo historia: por primera vez en la historia de EE.UU., un ex presidente pudo presenciar la segunda investidura de un hijo. La fiesta comenzo la víspera de la toma de posesión, con un despliegue de fuegos artificiales que iluminaron la fría noche de Washington y dibujaron en el cielo una enorme W, la letra que identifica al presidente. Después 12.000 pares de botas y la misma cantidad de sombreros de cowboy dieron colorido a la fiesta organizada por el estado de Tejas a su hijo adoptivo, quien asistió con rutilantes botas marcadas con sus iniciales. Su esposa Laura optó por un vestido de Óscar de la Renta, tras abandonar a su modisto tejano de-toda-la-vida. «Es bueno ponerse botas nuevas», exclamó en la fiesta Dick Cheney, en un saludo a Tejas, «esa parte del país que ha dado a grandes estadounidenses» entre los cuales está «el dueño de un rancho en Crawford, dos veces gobernador y desde ahora dos veces presidente». Ayer, sus adversarios trataron de hacer oír su voz en medio de la multitud republicana que invadió estos días Washington, donde el 90 por ciento de los votantes apoyó a Kerry. Gritos y abucheos Antes del juramento, el cadillac de George W. Bush pasó rápidamente por delante de un grupo. Al verlo, los manifestantes abucheron el cortejo y mostraron pancartas que rezaban «mentiroso», mientras gritan «¡asesino!». Los enfrentamientos entre seguidores y detractores de Bush mezclados entre la multitud dio lugar a intercambios aislados pero muy efusivos, que recordaron el clima pasional que se vivió en la pasada campaña electoral. «Bush es un criminal de guerra», gritó un grupo situado tras la valla de seguridad en la avenida Pensilvania. Inmediatamente, los seguidores de Bush respondieron con un «Kerry perdió» o «cuatro años más». Un aconmtecimiento, la guerra de Irak, monopolizó la mayoría de las protestas que se celebraron. Mientras, en el parque Malcom X, cientos de ataúdes de cartón cubiertos de la bandera de las barras y estrellas recordaba a los muertos.