EL PRIMER CASO
«Los dejamos hablar y ellos dieron las soluciones»

Título Texto El primer caso de mediación fue un conflicto entre dos alumnos que tuvieron un encontronazo en la escalera. Uno acabó con la camiseta rota. Los dos chicos fueron separados por adultos. En la premediación los dos alumnos fueron escuchados por separado, es la fase de desahogo. Cada uno tenía su versión: Alumno 1: «Él estaba en la parte de arriba de la escalera, yo subía de Música y sin más, me empujó. Yo subí y me volvió a intentar empujar, yo me agarré a él, él se agarró a mi, él tiró y me rompió la camiseta. Yo le intenté dar una patada y él me la blocó, él me intentó dar dos puñetazos y se los bloqué, entonces llegaron todos los profesores y nos separaron. Todavía le tengo ganas». Alumno 2: «Yo le empujé de bromas y él se me encaró, me pegó una patada y fue cuando le cogí de la camiseta, él tiró y se le rompió la camiseta». Al expresar sus sentimientos cada uno supo, ya en la fase de mediación, cómo se sintió el otro. Es lo que se llama la empatía, ponerse en el lugar del otro y saben que el otro les ha escuchado, cosa que no siempre sucede en el fragor de las discusiones. Y, en este caso, lo comprendieron. En la fase de mediación, «los dejamos hablar y ellos dieron las soluciones», recuerda una de las alumnas mediadoras. Los dos alumnos eran amigos antes del incidente, pero estuvieron sin hablarse. Acogerse a una mediación es voluntario por las dos partes, pero el hecho de considerarla como una solución ya se considera positivo puesto que «se crea un clima de diálogo». Además, la existencia del recurso «ya previene los conflictos porque en la mente de todos está el tema de la convivencia», precisa Jorge de Prada, mediador y coordinador del plan de mejora en el que están implicados directamente 18 profesores. «Me ha servido para mí mismo, yo era uno de los revoltosillos» JUAN LUIS Estudiante y mediador