| Reportaje | Teodoro, un ganadero en Villarrabines |
«A los que lo estamos haciendo bien, esto nos mata»
El sector exige a la Administración que depure definitivamente el mercado y que las inspecciones que anuncia Agricultura «no se queden sólo en una intención»

Teodoro Cadenas Fernández acaba de modernizar parte de su explotación ganadera, en Villarrabines
Teodoro Cadenas Fernández tiene 44 años, está casado y tiene dos hijos. Reside en la localidad de Villarrabines, una de las áreas ganaderas más importantes de la provincia, aunque sólo ganadera: la despoblación azota los censos cada año y ya no quedan jóvenes para el relevo. «A cualquier chaval que le digas que tiene que sacrificarse todos los días de su vida si se mete en esto se marcha asustado», afirma por lo que tantas veces ha experimentado en su explotación. «He sido incapaz de contratar a alguien de por aquí, y pago bien, pero nadie quiere meterse en esto», advierte. Teodoro es ganadero profesional desde el 87. Compró las primeras doce reses en Alemania, que tuvo que transportar en dos viajes. Ahora tiene una moderna explotación con 120 animales y un programa de mejora genética en cooperación con Francia que ocupa la mayor parte de sus ilusiones. «El ganadero de hoy o es vocacional o no puede ser ganadero», sentencia al recordar las constantes reformas legales que obligan al sector a invertir en la modernización de las explotaciones. «Acabas de pagar algo y enseguida tienes que meterte en otra cosa», explica. Quien vigile, a cumplir En su repaso al sector, Teodoro presupone la existencia de ganaderos que producen leche fuera de cuota. «Es una lacra y lo que tiene que hacer la Administración es cumplir con las inspecciones, que no se queden en una simple intención», exige. «A los que lo estamos haciendo bien, esto nos mata», añade. La vertiente humana de un sector cada vez más amenazado refleja un perfil de hombre de mediana edad que cuenta con la ayuda familiar para manejar la explotación y que tiende a profesionalizar su negocio. «La mayor parte de los productores somos legales, pero es necesario acabar con agravios como el descenso de los precios de la leche siempre a los mismos, que somos los productores. Porque a los distribuidores... ...nunca les toca». Teodoro vende su leche a la empresa Forlactárea a 0,34 euros el litro, cuando sospecha que ganaderos de su entorno venden fuera de cuota leche a 0,30 euros el litro, además con la garantía de que la industria les compra toda la leche para evitar así una multa de unos 39 céntimos de euro por litro sobreproducido. «Siempre le digo a mi mujer que, como a los hijos no les guste esto cuando sean mayores, vamos a sufrir mucho», dice con temor.