Diario de León

| Crónica | Las profecías de Nostradamus y Malaquías sobre el sucesor |

¿Será negro o italiano?

Dionigi Tettamanzi es arzobispo de Milán

Dionigi Tettamanzi es arzobispo de Milán

Publicado por
Alberto Mahía - redacción
León

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Si hacemos caso a San Malaquías (Irlanda, 1094-1148), el próximo Papa será el arzobispo de Milán, Dionigi Tettamanzi. Pero si nos fiamos de Nostradamus habrá que ir haciéndose a la idea de que el Pontífice que viene será negro y aquí el que más cuenta es el nigeriano Francis Arinze. Puede que las profecías no sean más que manías disparatadas, sin embargo han calado y son consumidas por millones de personas, sobre todo aquellas adivinaciones que atañen a la sucesión de Juan Pablo II. Y Malaquías y Nostradamus son, aquí, los reyes. El primero clavó el día de su muerte y el acierto le reportó credibilidad y fama. Su gran aportación al mundo de la futurología fue dar un eslogan a todos los papas hasta el final de los tiempos, un total de 112, desde Celestino II (1455-1458). Y lo malo es que para este irlandés del siglo XII sólo quedan dos papas más. Juan Pablo II es el número 110 y su sucesor puede ser el último antes de que venga «el que verá morir al cristianismo». El método de Malaquías consistió en dedicar a cada Papa una frase. Del 109 dijo que sería el «De la Media Luna». Ese número le tocó a Juan Pablo I, que nació en la diócesis de Bellunoa, nació, murió, fue ordenado sacerdote y nombrado Pontífice de Roma en días en que sólo se veía la mitad de la Luna. El de la fatiga Juan Pablo II es el «de la fatiga». Y los que siguen a Malaquías lo interpretan como que fue el que ha sido capaz de un trabajo extraordinario y extenso. Ahora vendría el «de la gloria del olivo». La rocambolesca justificación para darle a Dionigi Tettamanzi los mandos del cristianismo es que en su escudo hay dibujado un olivo. Las profecías siempre han ejercido una especial sugestión. Cuanto más desquiciadas son las adivinaciones, cuanto más aderezadas de elementos conspirativos o rocambolescos, más adictos captan, incluso a personas que por su predicamento consideraríamos en principio inmunizadas contra semejantes predicciones. Los de Nostradamus son legión. Vaticinó un Papa negro y sus fervientes discípulos ya calzaron las sandalias del pescador al nigeriano Arinze.

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