Diario de León

Las sirvientas se hacen visibles

El proceso de normalización de inmigrantes hace aflorar especialmente al empleo doméstico pues una de cada tres solicitudes son para el régimen especial del Hogar

Ana Gaitero
León

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La «escaso tirón» empresarial para regularizar inmigrantes que trabajan en la economía sumergida, especialmente en el campo, explica, según los sindicatos, que el empleo doméstico sea el que más haya aflorado en el proceso de normalización que hoy concluye. En la provincia de León, lo mismo que en Castilla y León, una de cada tres solicitudes de las presentadas hasta el 29 de abril corresponden al régimen especial del Hogar. De las 719 peticiones presentadas hasta finales de abril, un total de 251 corresponden al sector del empleo doméstico. Hay otro motivo que ha facilitado la emergencia del trabajo sumergido en los hogares leoneses. El régimen especial del Hogar permite que sean los propios trabajadores -trabajadoras en la mayoría de los casos- quienes se den de alta en la Seguridad Social cuando trabajan en varias casas y en ninguna de ellas superen las 30 horas de jornada semanal, en cuyo caso sería el empleador el obligado a tramitar y costear el seguro social. En tercer lugar, en opinión de la Fele, el afloramiento del empleo doméstico confirma que era uno de los sectores donde más mano de obra sumergida se «refugia» en la economía de la provincia leonesa. «Las personas que los empleaban en muchos casos tenían interés en regularlos, pero no habían tenido la oportunidad», reconoce el responsable de inmigración de la patronal leonesa, Javier Sanz. «En los otros sectores ha calado muy poco», declara el responsable de la oficina de inmigración de UGT, Miguel Ángel Cueto, si bien subraya que los datos definitivos pueden hacer variar un poco la tendencia porque en las últimas jornadas «hemos tenido consultas de todos los ámbitos económicos». Poca respuesta empresarial Rosa Castro, de Comisiones Obreras, lamenta que no haya más iniciativas de regularización por parte de los empleadores del campo, un sector que se convierte, con el afloramiento del servicio doméstico, en uno de los más opacos de la provincia. «Durante las charlas informativas que realizamos para explicar la regularización nos dimos cuenta de que en el campo hay muchos trabajadores que trabajan de sol a sol», precisó. Los sindicatos estiman que la proporción de solicitudes en sectores como la agricultura y la construcción, que apenas superarán el centenar respectivamente, es muy escaso en relación con la presencia real de trabajadores en estas actividades económicas. También en la hostelería ha sido muy baja la respuesta empresarial al proceso de regularización, que estaba en sus manos debido a que es imprescindible el aval de un contrato de seis meses (de tres en el caso de la agricultura) y un certificado de empadronamiento o documento que acredite la residencia en España seis meses antes de la fecha de apertura del proceso de normalización, el siete de febrero. Por nacionalidades, la mayoría de las solicitudes proceden de colombianos, búlgaros y marroquís. Por edades, destaca como más numeroso el grupo de 16 a 30 años, seguido del siguiente tramo de edad hasta los 45 años. De las solicitudes tramitadas, el 68,28% de las solicitudes, se han rechazado algo más del 10%, según los datos del Gobierno.

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