| Crónica | Catorce días trágicos |
El peligro acecha en casa
En apenas dos semanas, varias localidades se han despertado con noticias trágicas de niños pequeños que pierden la vida en descuidos convertidos en accidentes mortales en sus casas
Como ha ocurrido en otras ocasiones con los siniestros laborales -la luctuosa racha sufrida en Vigo recientemente-, los relativos al tráfico por carretera o los provocados por el vuelco de un tractor en las tareas agrícolas -ambos tristemente frecuentes en las vías de la comunidad-, esta vez le ha tocado al ámbito de los accidentes si no domésticos, sí al menos registrados en el domicilio. En apenas dos se-manas Galicia se ha despertado tres días con la trágica noticia de la muerte de un niño de muy corta edad en sendos incidentes acaecidos en el recinto de la vivienda familiar, donde la costum-bre establece que la protección del menor es máxima, por lo que el impacto anímico del suceso es también mucho mayor. Algo muy similar viene sucediendo sistemáticamente con la sangría entre la población de jóvenes que sirve cada fin de semana la difícil mezcla de carretera y mo-vida nocturna. Con el de ayer la confianza en la seguridad del entorno familiar se está viendo quebrada de forma dolorosa, en un grado especial si cabe porque las víctimas fueron niños de cinco años (en el caso de Oleiros, el pasado 7 de julio), dos (Val do Dubra) y tres (Allariz), unas edades en las que se hallan todavía un tanto indefensos. A pesar del parentesco evidente que presentan los tres casos, también es cierto que en el de la niña oleirense confluyeron factores totalmente ajenos a la vida familiar. Y, si se confirman las tesis manejadas por sus allegados -y corroboradas por el alcalde, Ángel García Seoane-, ha habido una «negligencia grave por parte da empresa» constructora que levantaba un edidicio en la parcela de terreno aneja a la propiedad familiar, en Perillo. Ladrillos Cuando cayeron sobre la pequeña Olga Candamio cerca de una veintena de ladrillos mientras jugaba en el patio de su propia casa, los trabajos no contaban con las preceptivas medidas de seguridad ni el exigible vallado de protección que impidiesen que el material de obra superase el seto vegetal limítrofe e invadiese la finca colindante. La fatalidad se cebó igualmente con las familias de Martín L.E., el pasado lunes, y de Rebeca R.T., ayer mismo. Martín se cayó por un pozo cuya boca estracha dificultó el recuperamiento del cuerpo, instalado en el interior de la casa en que vivía el pequeño con sus padres y la abuela paterna, en una aldea de Val do Dubra.