| Crónica política | Primer fin de curso |
Estatutos: Zapatero pisa el freno
Los políticos españoles han pasado el curso político raspado (algunos más que otros), aunque algunos examinadores les dan el notable, adelantándose al Partido Popular

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Es el primer fin de curso real de Zapatero porque el año pasado entró en Moncloa prácticamente en mayo y el único examen posible, las europeas de junio, lo pasó raspado al superar Borrell a Mayor Oreja por un eurodiputado. Ahora, algunos examinadores, los del CIS y los de Noxa, le dan casi un notable con cerca de seis puntos de diferencia sobre el PP, mientras que otros, como Sigma 2, lo rebajan a un aprobado justito con poco más de tres puntos de ventaja. Ha sido un año de apretar el acelerador, desde la retirada de tropas de Irak a todas las leyes relacionadas con la igualdad social. Pero ahora llega el momento de pisar el freno. Fíjense sino lo que sucede en Cataluña: bajaban los partidos catalanes a toda máquina y en cuesta abajo cantando el texto del nuevo Estatut cuando, ante la primera curva seria, la aprobación del texto en comisión parlamentaria, el PSC ha pisado el freno sin importarle quedarse en minoría. Por un lado va el PP denunciando inconstitucionalidades y por otro los nacionalistas de Convergencia y los de Esquerra entonando el «todos queremos más, pero mucho más». Pues parece que va a ser que no. Quienes el otro día en Santiago, en la comida oficial después de la toma de posesión del presidente Touriño, pegaron la oreja a la conversación entre Pepe Blanco y Pasqual Maragall, saben los límites de la operación: si el texto aprobado en Barcelona trae inconstitucionalidades, mejor que no llegue a Madrid. Y si llega con ellas, no se aprobará. Así de claro. Hay quien sospecha que la dura conversación Blanco Maragall se producía con algún decibelio de más para que se tomara nota por allí, circunstancia que no ha confirmado el secretario de Organización del PSOE, pero que tampoco ha desmentido. Situación complicada La situación es muy complicada en Cataluña, tanto que no se descarta la convocatoria de elecciones anticipadas, aunque por el momento el influyente secretario general socialista catalán, el ministro Montilla, reparta la consigna típica del «no pasa nada», tan proclamada en vísperas de grandes acontecimientos. Según ha podido saber La Voz, el ministro Montilla, ante todo, quiere ganar tiempo, aunque sea solo unos meses. ¿Y que hay en el horizonte previsto para dentro de muy pocos meses? Pues la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, donde los votos de Esquerra Republicana son muy importantes. Cierto que el PNV después del disgusto electoral del 17 de Abril está más dialogante y se avendría a negociar en serio, no sólo de lo que está hablando con el Gobierno y que todo el mundo sabe pero niega, sino incluso de Presupuestos. Pero mejor Presupuestos sin ruptura con Carod. Y peor aún con proceso electoral abierto en Cataluña. Los estrategas del Gobierno Zapatero se ponen en lo peor: no les inquieta demasiado una convocatoria electoral en Cataluña pero sí que los Presupuestos del 2006 quieren tenerlos en el bolsillo sin sobresaltos porque, a malas, se prorrogarían para el 2007 y el posible adelanto electoral de marzo del 2008 a noviembre del 2007, por ejemplo, resultaría casi imperceptible. Y no les preocupa demasiado unas elecciones catalanas anticipadas porque, a pesar de todo, el PSC resiste en las encuestas y Zapatero se sale por arriba en Cataluña. Hay margen para frenar sin riesgo de accidente electoral y, de paso, se envía un mensaje claro al resto. «Ese frenazo al Estatut le daría muchos votos al PSOE en el resto de España», sostiene uno de los hombres con mayor responsabilidad financiera del país, en conversación con este periódico. Quizás sí, pero Zapatero y Blanco ya han decidido aminorar la velocidad en esta materia y aspiran a no perder posiciones en Cataluña. Otra cosa sería que Maragall no resistiera el frenazo y se bajara en marcha de la candidatura, pero no parece que eso les impida dormir este verano vista la satisfacción que irradian por lo bien que les han quedado las cosas en Galicia. Consejo para sabios Un hombre de confianza de Pasqual Maragall trata de hacerle llegar al Gobierno Touriño, directamente y vía Jordi Sevilla, que el error quizás ha estado en impulsar el nuevo Estatut desde la Presidencia de la Generalitat. «Lo mejor es que el impulso y la negociación se produzca en sede parlamentaria con el responsable del gobierno ocupado en sus tareas y sin quemarse en la operación», sostiene. Buen consejo pero desoído por quien quiere pasar a la historia por haber traído el estatuto del siglo XXI. Galicia, un modelo Veremos qué pasa en Galicia, pero esta comunidad tiene todas las posibilidades de convertirse en modelo para el resto de España por una serie de circunstancias interesantes: la preside un socialista zapaterista, comparte gobierno con un nacionalista moderno como Anxo Quintana y tiene en la oposición a un PP muy potente, tanto, que se quedó a un diputado de la mayoría absoluta. Con esos ingredientes, cualquiera diría que es la hora de Galicia. El único riesgo, que no parece nada probable, es que a Touriño le diera por imitar a Maragall y, a su vez, a Quintana por convertirse en un clon de Carod, o de Mas, por no poner ejemplos vascos. De momento han decidido revisar los últimos acuerdos del Gobierno de Manuel Fraga, especialmente la recaudación del platillo de la Iglesia. Por cierto, que esta semana, Esperanza Aguirre, también ha marcado generosamente la crucecita episcopal en la casilla de la declaración de la renta digital. Incluso aspira a indulgencias del periodista Federico Jiménez Losantos.