Diario de León

| Crónica | Egíbar contra Imaz |

La soberanía rompe el PNV

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Joseba García - vitoria
León

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El giro dado por el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, a la estrategia de su partido tras su apuesta clara por la co-soberanía con España, Francia y la UE, en detrimento de la opción independentista, ha reabierto heridas que no quedaron cerradas del todo tras el proceso de relevo de Xabier Arzalluz y ha provocado un nuevo choque con el sector más ortodoxo, liderado por Joseba Egibar. En los últimos días, y a pesar de las vacaciones veraniegas, la tensión interna ha subido varios grados y amenaza con un otoño caliente en el seno de la formación hegemónica en el nacionalismo democrático. «Frente a la opción dependencia/independencia, frente a la idea de Estado-nación propia del siglo XIX, apostamos claramente por ser nación abierta al mundo en el siglo XXI, por la interdependencia en Europa, por la soberanía compartida con España, Francia y Europa». Esta frase del discurso pronunciado por el presidente del Euskadi Buru Batzar el pasado 31 de julio en Bilbao, con motivo del 110 aniversario de la fundación del PNV, ha reabierto la crisis larvada que vive esta formación y que no quedó cerrada del todo tras el proceso que culminó con el relevo de Xabier Arzalluz al frente del partido. Joseba Egibar, delfín señalado por Arzalluz, salió derrotado por la mínima y el nuevo presidente, Imaz, quedó lastrado de inicio por una ponencia política aprobada por unanimidad en la asamblea general (equivalente al congreso) celebrada hace año y medio y que no compartía. Esa ponencia política, que marca la línea a seguir por la dirección colegiada, hizo suyo el denominado plan Ibarretxe y confirmó el giro soberanista del partido al incluir la apuesta por la nación vasca en Europa. Los resultados de las últimas elecciones autonómicas supusieron sin embargo un duro revés al planteamiento con el que acudió el PNV y el plan soberanista elaborado por el lendakari y aprobado por la mayoría del Parlamento vasco recibió menos apoyos de los esperados, supuso la pérdida de cuatro escaños que esfumaron la expectativa de mayoría absoluta del nacionalismo. La nueva coyuntura obligó a Imaz y a sus colaboradores a buscar una salida al bloqueo. Con los resultados en la mano y convencido de que la apuesta soberanista no era bien vista por el electorado, el equipo de Imaz vio la ocasión de liberarse de las ataduras del pasado y de marcar una nueva línea de actuación con la que reforzar tanto el partido hacia afuera como el liderazgo interno. El plan y el desaire El 110 aniversario de la fundación del PNV fue el momento elegido por Imaz para presentar ante la militancia y en sociedad sus nuevos postulados. La renuncia al debate de máximos por la independencia y el retorno a la vía práctica y posibilista quedó plasmado en un discurso del que, según fuentes nacionalistas, fue informado el conjunto de la dirección. Estas fuentes apuntan que ningún miembro del EBB, incluido Egibar, la cabeza visible de los críticos, presentó objeción alguna. Con este aval, el PNV convocó el acto al que fue expresamente invitada la totalidad de la dirección. Sin embargo, Egibar optó por el desmarque y por desairar a su presidente. No sólo no acudió a la sede central del partido en Bilbao sino que, como presidente del PNV en Guipúzcoa, acudió a un mitin a la localidad de Mutriku el mismo día y una hora después de la cita en Sabin Etxea. Para marcar más si cabe sus discrepancias públicas, Egibar se presentó acompañado por el ex líder del partido, Xabier Arzalluz, quien cada vez que ha sido invitado por el equipo de su sucesor ha declinado la invitación. Colaboradores de Josu Jon Imaz trasladaron a Egibar la inconveniencia de llevar a cabo un «acto paralelo», le instaron a que acudiera a Sabin Etxea para reforzar la imagen de unidad en una fecha tan señalada y le solicitaron que cambiara de hora el mitin de Mutriku. El presidente del PNV en Guipúzcoa y portavoz en el Parlamento vasco no sólo no siguió las indicaciones formuladas por la dirección de su partido, sino que, conocedor del mensaje de Imaz, se descolgó con otro de sentido contrario en el que corrigió a su líder y le recordó que para hablar de co-soberanía «antes hay que ser soberano». El desaire y el riesgo de que, tras las vacaciones, el PNV se vea sometido a un otoño caliente con la apertura de tensiones y crisis internas llevaron a Josu Jon Imaz a matizar que su partido «no renuncia a nada».

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