El PP prevé inestabilidad en el Ejecutivo central a causa del nuevo texto
CiU propone a ERC un pacto para sacar adelante el Estatuto
El Gobierno aplaza el debate autonómico hasta que se resuelva la contienda catalana
Los diputados de CiU Nuria de Gispert y Ramon Camp, tras comparecer
El representante de CiU en la ponencia del Parlamento catalán que prepara el proyecto de reforma del estatuto de autonomía, Francesc Homs, propuso ayer a ERC la creación de un frente común entre ambas formaciones contra socialistas y populares para evite que se «imponga» la interpretación de la Constitución realizada por el Consejo Consultivo de la Gneralitat, que ve inconstitucionales 19 puntos del borrador de reformar. El PSC, enfrente, reiteró que «hace suyo» el dictamen del consejo y lo defenderá vía enmiendas al texto que debate la asamblea regional. Homs defendió que el dictamen del Consell Consultiu no debe ser excusa para que «alguien se escude en una interpretación de la Constitución española para evitar el debate político en Cataluña», para imponer una visión «dogmática» de la Carta Magna que frene las aspiraciones nacionalistas, por lo que pidió a ERC que no deje «en manos de socialistas y populares» el futuro del estatuto. Por su parte, el portavoz parlamentario de ERC, Joan Ridao, se mostró «optimista» y «convencido de que habrá acuerdos entre el PSC y CiU en los grandes temas pendientes de la reforma estatutaria», a pesar de las discrepancias y del dictamen del consejo. En su opinión, el dictamen «da su parte» de «varapalo» a cada partido, pero también «asume una parte importante de los postulados» de socialistas y nacionalistas. Ridao destacó que «es la hora de la negociación» y anunció de su partido apuesta por «una reunión a tres» (CiU, PSC y ERC) para abordar la cuestión de la reforma estatutaria y la financiación. El portavoz del PSC, Miquel Iceta, anunció ayer que su grupo trasladará «literalmente» el dictamen a sus enmiendas y acatará su criterio incluso en aquellos puntos en los que los socialistas han defendido tesis contrarias. Es la única forma, en su opinión, de remitir al Congreso de los Diputados un proyecto de reforma del estatuto con «garantías de constitucionalidad» que permitan «defenderlo a capa y espada». Por su parte, el PP confirmó ayer que no apoyará el nuevo estatuto y auguró que no verá nunca la luz porque será rechazado en el Parlament o en las Cortes Generales. En ambos casos, los populares creen que afectará a la estabilidad del Gobierno central. Mientras tanto, el Gobierno decidió aplazar el debate sobre el estado de las autonomías que se iba a celebrar entre el 20 y 22 de septiembre en el Senado. Fuentes gubernamentales apuntaron que no quieren someter al presidente de la Generalitat a un «proceso inquisitorial» por los gobernantes del PP a propósito de la reforma del Estatuto de Cataluña.