La provincia tiene ya declarados más de 250 edificios, conjuntos o rutas como de interés cultural
León capital y Astorga son las ciudades que acaparan el mayor número de expedientes en la Comisión del Patrimonio a la hora de autorizarse o dar el visto bueno a nuevas licencias de obras sobre restos arqueológicos antiguos. El listado de Bienes de Interés Cultural de la provincia incluye más de 250 edificios singulares, conjuntos históricos o incluso rutas como la de la Plata o el Camino de Santiago. Cualquier licencia de obra que les afecte debe respetar el subsuelo y los restos arqueológicos que en él se encuentren al construír los cimientos y, ya en altura, amoldarse a la arquitectura popular de la zona, si se trata de zonas rurales. En general este tipo de normas urbanísticas ya han sido asumidas sin problemas durante la última década por todos los municipios, incluídos los más pequeños bajo tutela de la Diputación en forma de normas subsidiarias. La propiedad de los inmuebles declarados de interés cultural se reparte, aproximadamente, en una proporción del 40% para el Estado y los ayuntamientos, otro tanto para la Iglesia y el resto en manos de particulares. Cada uno de ellos tiene un nivel de protección que, según su valor arquitectónico, obliga a mantenerlos integramente o sólo la fachada y estructuras interiores. En el caso de los entornos y conjuntos históricos, aun cuando las nuevas edificaciones no se levantan sobre ningún tipo de ruinas, la normativa obliga a respetar alturas y estilos de fachadas, así como la utilización de determinados materiales que respeten mínimamente lo que hay alrededor. Según los técnicos, sería ilógico utilizar para tejados, por ejemplo, barro en el Bierzo o pizarra en el Páramo. Aunque hasta hace dos décadas cada cual construyera como le daba la gana.