Asalto a la frontera
El Gobierno no enviará tropas para evitar las avalanchas de inmigrantes a Melilla, pero refuerza la valla con 40 guardias civiles más y un sistema de infrarrojos en el perímetro España plant

El Ministerio del Interior dio este miércoles la orden de trasladar de manera urgente a Melilla un contingente de 40 guardias civiles para reforzar la vigilancia del perímetro fronterizo de la ciudad autónoma, incapaz de frenar los últimos asaltos masivos de inmigrantes a la valla. El secretario de Estado para la Seguridad, Antonio Camacho, garantizó ayer en el Congreso de los Diputados que los agentes estarán en la zona «todo el tiempo que sea necesario». Los funcionarios componen dos módulos de intervención rápida (MIR) y proceden de los Grupos Rurales que hasta ahora realizaban sobre todo labores antiterroristas en las vías de comunicación de Madrid y Sevilla. El grupo partió de la base área de Madrid y llegó a la ciudad norteafricana a última hora de la tarde, por lo que este mismo jueves podrán incorporarse a su nuevo trabajo. Según explicó Camacho ante la Comisión de Interior de la cámara baja, este último refuerzo elevará a 715 el número de agentes del instituto armado en la ciudad, 135 de los cuales han sido desplazados temporalmente a la zona en las últimas semanas para colaborar en la vigilancia del perímetro. Además, durante el último año Interior ha aumentado en un 30% la plantilla de la comandancia en la capital norteafricana. El Gobierno, que estudia la posibilidad de enviar a nuevos efectivos de la Guardia Civil acantonados en Madrid y otras provincias si los asaltos masivos a la valla persisten, ha descartado por el momento la petición de responsables del Instituto Armado de movilizar a efectivos del ejército en Melilla para asistir las fuerzas de Seguridad durante los saltos de los subsaharianos. El anuncio del envío de 40 agentes como refuerzo fue tachado ayer de «claramente insuficiente» por la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), el mayor colectivo profesional del cuerpo, que denunció que mientras se detraen agentes de la lucha antiterrorista, Interior mantiene inmovilizados a 200 funcionarios en Valdemoro (Madrid) desde hace dos semanas para preparar el desfile del día del Pilar (patrona del cuerpo) el próximo 9 de octubre. Febrero del 2006 El secretario de Estado para la Seguridad, durante su intervención en el Congreso, también desveló que hasta febrero del próximo año no terminarán los trabajos para elevar de tres a seis metros toda la valla fronteriza. El denominado «recrecimiento» de la barrera en seis de los once kilómetros que aún faltan por elevar tendrá un coste de 1,4 millones de euros. Camacho explicó que su departamento estudia, además, la posibilidad de «sembrar» todo el perímetro fronterizo de cámaras de infrarrojos para localizar las avalanchas de inmigrantes. Interior ya instaló el pasado año 130 cámaras de este tipo, aunque los propios responsables de la frontera creen que se trata de un número insuficiente. Hacinamiento La segunda avalancha de inmigrantes en menos de 24 horas en la valla de Melilla terminó por colapsar la ciudad. Cuando la capital todavía no se había repuesto del mayor salto masivo de su historia -el de la madrugada del martes con 500 inmigrantes-, amaneció este miércoles con otros 300 clandestinos en sus calles tras una nuevo oleada en el perímetro, en la que participaron más de 600 subsaharianos. Melilla, con apenas 12 kilómetros cuadrados, alberga ahora a 1.150 inmigrantes indocumentados cuando el único centro de acogida de la ciudad sólo tiene plazas para 480. La situación se ha hecho tan delicada que el delegado del Gobierno, José Fernández Chacón, apeló este miércoles a la solidaridad del resto de comunidades autónomas para que colaboren en la acogida de estos inmigrantes. La madrugada del miércoles el descampado que se extiende a las afueras del centro de estancia temporal para extranjeros (CETI) se convirtió en un improvisado campamento de acogida con diez tiendas del Ejército para cobijar a los tres centenares de recién llegados.