Montilla se enteró después que el líder de ERC, que rechazó los cambios porque «aún no toca»
Maragall intentó pactar con Carod un nuevo Gobierno sin informar al PSC
La maniobra pone al presidente en una difícil situación dentro de su propio partido
El Partido de los Socialistas de Cataluña no da crédito. Pasqual Maragall decidió el pasado viernes reorganizar por su cuenta el Govern sin informar previamente a su formación política. El primer secretario del PSC, José Montilla, se enteró de estos planes después de que el presidente de la Generalitat consultara la operación con Josep Lluis Carod-Rovira. Los socialistas catalanes están «desconcertados» con Maragall. Son conscientes de que la remodelación del Gobierno autonómico es una competencia legal del presidente de la Generalitat, pero fuentes de esta formación lamentaron que Maragall actúe por libre y de espaldas al partido en un asunto de este calado. En cualquier caso, recuerdan que cualquier cambio en el Ejecutivo autonómico se tendrá que pactar, no sólo con ERC, sino también con el PSC y con los socios de Iniciativa per Cataluña. La maniobra del viernes coloca en una difícil situación al presidente de la Generalitat ante el PSC. Las críticas no arrecian sólo desde los sectores más centralistas del PSOE, molestos con sus «excesivas» cesiones ante CiU en la negociación del Estatut, sino que ya empiezan a manifestarse en los foros internos del PSC. Ayer, el secretario general de Esquerra Republicana, Joan Puigcercós, confirmó la existencia de conversaciones para acometer una remodelación del Govern y además desveló que Carod- Rovira rechazó los cambios por considerar que todavía «no toca». Los republicanos creen que hasta el 2007 no llegará el momento para replantearse el reparto de consejerías y para hacer balance. Por su parte Maragall, en su intervención ante el Consejo Nacional del PSC, confirmó su voluntad de «relanzar y mejorar» el Ejecutivo que lidera porque está «demasiado centrado en el Estatuto» que él mismo impulsó. Maragall confia en que los principales escollos en la negociación se resuelvan antes de Navidad. Y mientras que en Madrid el Congreso de los Diputados debate el texto, en Cataluña intentará dar un impulso a otro tipo de políticas: las sociales, económicas, territoriales y tecnológicas. «Es el tiempo de la seguridad, de la convivencia en las calles, de los barrios, de la solidaridad y de la Cataluña social», apuntó.