ERC e IC son partidarios de agotar la legislatura, aunque es competencia del presidente
Maragall adelantará elecciones si la reforma estatutaria tiene éxito
El calendario ideal del PSC plantea un referéndum en otoño del 2006 y comicios en febrero del 2007
Referéndum sobre el nuevo Estatuto de Cataluña en otoño de 2006 y elecciones autonómicas en febrero de 2007. Este es el calendario «ideal» que el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) maneja para poder capitalizar el éxito del Estatuto si el Congreso lo reforma y aprueba el próximo año sin grandes obstáculos. Los socialistas calculan que, «si todo va bien», acordarán con las formaciones catalanas las principales modificaciones del texto en diciembre y las podrán discutir a partir de febrero en la ponencia de la Comisión Constitucional. Ese ritmo permitirá aprobar el Estatuto definitivo antes del verano y convocar el referéndum en septiembre u octubre del próximo año. Fuentes del PSC indicaron que este último escenario «será perfecto» para que Pasqual Maragall pueda capitalizar el éxito de la reforma con un adelanto de ocho o nueve meses de las elecciones, que deberían celebrarse en noviembre de 2007. Ni ERC, aunque su líder, Josep Carod-Rovira, se haya declarado en numerosas ocasiones partidario del anticipo, ni ICV respaldan, de momento, esas pretensiones. Fuentes de ambas formaciones lamentaron que en estos meses «el Estatuto haya sepultado todas las iniciativas del 'Govern'» a ojos de los catalanes, por lo que apuestan por aprovechar el final de la legislatura para impulsar las políticas de izquierdas y aparcar las identitarias. No obstante, a diferencia de lo que ocurrió cuando intentó remodelar su gabinete, el presidente de la Generalitat no tiene por qué contar con sus socios para adelantar las elecciones autonómicas. Además, el PSC niega que un posible anticipo rompa con el pacto al que llegaron el pasado septiembre el jefe del Ejecutivo y el líder de la oposición en Cataluña, Artur Mas, por el que Maragall se comprometió a agotar la legislatura a cambio del apoyo de CiU al Estatuto. Para los socialistas, el propio Mas vulneró hace una semana el acuerdo al exigir un adelanto electoral a raíz de la fallida crisis del Gobierno catalán. Los socialistas están persuadidos de que la clave del éxito en la reforma dependerá de tres factores: que ERC se mantenga unida al PSOE en la negociación, que el sector económico presione a CiU y que los nacionalistas decidan utilizar los recortes al texto que se aprueben en el Congreso como futuras demandas de mayor autogobierno.